La Copa África deja en evidencia a Marruecos de cara al Mundial 2030
Marruecos queda en evidencia por sus malas formas en la organización de un evento de magnitud como la Copa África
Compiten con España para llevarse la final del Mundial 2030 que se celebrará en ambos países y en Portugal
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La Copa África ha dejado una clara evidencia: Marruecos no está preparada para ser sede final del Mundial 2030. Más allá de las desoladoras imágenes de estadios vacíos durante todo el torneo, ha quedado muy señalada la organización del torneo por todo lo sucedido en la final entre la selección anfitriona y Senegal. La imagen que se dio al mundo fue lamentable, ya no por la actuación casera de los árbitros, sino por todo lo denunciado por los senegaleses, que terminaron haciéndose con el título pese a todo.
Las malas prácticas de Marruecos les dejan muy señalados de cara a FIFA, ante un Gianni Infantino que, además, estaba presente en el palco del estadio pero que ha salido en defensa de la organización. De hecho, pudo comprobar de primera mano la poca diplomacia de los representantes marroquíes y el mal perder de todos ellos, desde el público, pasando por los periodistas y los miembros de staff de la organización, como los recogepelotas e, incluso, los propios futbolistas.
Rabat era el escenario escogido para poner el colofón a un mes de competición en la Copa África y el bochorno no pudo ser mayor. Quedaron señalados en todo lo que podían hacerlo, pero fue sobre todo su falta de deportividad lo que llamó la atención y lo que más ha indignado al mundo del fútbol. Algo que pone de manifiesto que están a años luz en estos aspectos de España y Portugal y que, por tanto, la final del Mundial 2030 no admite lugar a discusión: no puede hacerse allí.
El estadio más grande de ese Mundial 2030 estará en Marruecos y es el que quieren como sede para la gran final. Estará en Casablanca y tendrá capacidad para 115.000 espectadores. Desde la organización marroquí pretenden que sea el escenario de la final, por delante de dos escenarios de lo más icónicos en el fútbol mundial como son el Santiago Bernabéu y el Camp Nou. Debido a la condición de capital de Madrid, sería el templo madridista la sede de esa final, como ya sucedió en 1982.
Senegal denuncia el trato de los marroquíes
Senegal denunció en los días previos el maltrato de la organización, que les dejó hacinados a su llegada a la estación de tren de Rabat, en lugar de implantar un dispositivo de seguridad en condiciones. Además, no se les habilitó un recinto deportivo de élite para preparar la final y sufrieron un reparto de entradas inferior a lo que les correspondía por ser finalistas.
Pero casi tan grave como eso fue lo que sucedió durante el partido, sin que nadie lo frenara. Los recogepelotas y futbolistas de Marruecos intentaron quitarle la toalla al portero de Senegal, Mendy, para que no se secara los guantes, ante la incesante lluvia que caía en la capital marroquí.
Mala imagen mundial de Marruecos
Después de la pésima actuación de los árbitros, que han llegado a criticar desde la Confederación Africana de Fútbol (CAF), Senegal se llevó el triunfo. Tras la victoria, que llegó después de que la selección senegalesa se fuera del campo al anularles un gol por una falta previa muy dudosa y un más que polémico penalti en su contra. Cuando volvieron, Brahim ejecutó la pena máxima, la falló y el duelo se fue a la prórroga.
Tras la victoria en ese tiempo extra de Senegal, su seleccionador tuvo que cancelar la rueda de prensa. Pape Thiaw no habló al término del encuentro, debido a los abucheos e insultos de los periodistas locales. Además, su equipo recogió el trofeo en un estadio vacío, puesto que la afición marroquí había abandonado las gradas tras la derrota de los suyos. De hecho, ni siquiera el representante del fútbol de Marruecos presente en el partido, el príncipe Moulay Rachid, hermano de Mohamed VI, no quiso entregar el título a los campeones.