Año horrible de lesiones para la selección española de baloncesto

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Scariolo tiene un marrón por delante con la decisión de la Euroliga.

“Vamos a disfrutar del éxito porque nadie sabe cuánto podremos estar aquí”. Esta frase de Sergio Scariolo resume a la perfección lo complicado que es ganar campeonatos y competir en todos ellos. En su caso, tres veces campeón de Europa con España, la preocupación en estos días es extrema. Las malas noticias no paran de acumularse en la agenda de un seleccionador que ve con dificultades conseguir confeccionar la lista soñada.

Las lesiones se han convertido en el principal quebradero de cabeza de la selección española de baloncesto en la presente temporada. Nunca antes tantos jugadores fundamentales habían pasado por el quirófano en una misma temporada. Rudy Fernández fue el primero de ellos. A principios de diciembre se sometió a una operación de espalda para intentar dejar de jugar infiltrado muchos partidos, como ocurrió en el pasado EuroBasket. Tres meses después, el mallorquín aún no ha reaparecido.

Compleja también ha sido la intervención en el apéndice de Nikola Mirotic. Todo parecía ir rodado para el jugador de Chicago –incluso se había hecho con un puesto de titular en el equipo– hasta que a finales de enero tuvo que ser operado de apendicitis. Aquella primera intervención no salió todo lo bien que se esperaba y se sometió a una segunda. Niko tampoco ha regresado a las canchas y ha perdido ocho kilos por la intervención. Los Bulls le esperan para los playoffs sin prisas, pero sin pausa.

El último jarro de agua fría para la selección lo protagonizó Marc Gasol. El jugador franquicia de Memphis se fracturó el escafoides de su pie derecho ante Portland el pasado 8 de febrero y fue operado el pasado sábado. Si todo va según lo previsto llegaría muy justo para disputar los Juegos Olímpicos. El periodo de recuperación va de los cuatro a los seis meses y sería muy complicado que Memphis cediese a su mejor jugador, aunque fuesen unas Olimpiadas.

Casi todos han tenido que parar

La mayoría de los fijos de la selección se han visto obligados a perderse varios partidos esta temporada por diversas dolencias. En la actualidad, José Calderón se encuentra en el dique seco por problemas en los aductores. Felipe Reyes fue duda hasta última hora para disputar la Copa del Rey por sus dolores en el hombro. Ricky Rubio se perdió varios partidos por tirones musculares en el muslo. Incluso el irreductible Sergio Llull paró un mes por problemas en los isquiotibiales.

Las noticias positivas las traen la buena salud de la que gozan Pau Gasol y Juan Carlos Navarro. Ambos están cuajando una gran temporada a sus 35 años de edad y sus únicos parones se deben simplemente a descansos por mantenimiento. Que ambos se encuentren en un buen momento es la única buena noticia para un Scariolo que no gana para sobresaltos.

Ibaka gana enteros para Río

Si Marc Gasol no pudiese jugar en los Juegos Olímpicos, el nombre que más opciones atesora para jugar con España es Serge Ibaka. El pívot de origen congoleño ha disputado los 56 partidos que han jugado esta temporada los Thunder y parece completamente recuperado de los problemas de rodilla que lo dejaron fuera de juego en el pasado EuroBasket.

El físico de Ibaka se adapta mejor a la posición de hipotético pívot para la selección española. El jugador sigue siendo uno de los mejores taponadores de la NBA con más de dos gorros por encuentro y la necesidad de mejorar en defensa es uno de los aspectos que tendrá Scariolo a la hora de confeccionar una lista que a día de hoy está llena de incertidumbres.

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