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Poner una hoja de laurel seca dentro de las plantas: para qué sirve y por qué los expertos en jardinería instan a hacerlo

Poner una hoja de laurel seca dentro de las plantas: para qué sirve y por qué los expertos en jardinería instan a hacerlo
Imagen generada con IA.
Álvaro Olivero

Muchas personas vinculan las hojas de laurel únicamente a la cocina. Sin embargo, también tienen otros usos dentro del hogar. En los últimos años, son cada vez más aficionados a la jardinería los que han empezado a utilizarlas como un truco casero sencillo para cuidar las plantas y tratar de repeler a determinados insectos. 

El procedimiento es muy simple: poner una hoja de laurel dentro de la maceta, cerca de la base del sustrato. La práctica se asocia con el potente aroma que desprenden las hojas y con las propiedades que comprenden sus aceites esenciales.

El medio especializado Gardening Know How apunta que el laurel se halla entre las hierbas aromáticas que pueden facilitar mantener alejadas a plagas específicas de las plantas de interior. La publicación sostiene que estos efectos están vinculados con los compuestos naturales que desprenden los ejemplares balsámicos.

Cuáles son los efectos de poner laurel en una maceta

La principal finalidad de este método es ayudar a mantener alejados a ciertos insectos que pueden aparecer en las proximidades de las plantas. El laurel consta de compuestos aromáticos como el eucaliptol y el cineol, responsables en gran medida de su fragancia. Esa intensa esencia puede ser desagradable para determinadas especies, lo que las mantiene alejadas.

Los jardineros añaden las hojas de laurel como uno de los remedios naturales que pueden emplearse como disuasorios frente a algunos insectos. No obstante, aclaran que su efecto es escaso y no elimina una infestación vigente. Debido a esto, el laurel puede entenderse como un recurso adicional y no como un sustitutivo de los tratamientos que necesita una planta afectada.

Cómo colocar el laurel en la planta

El procedimiento no exige modificar el riego de la planta ni usar ningún líquido específico. La opción más simple es coger una hoja de laurel seca y colocarla sobre el abono o ligeramente enterrada, sin entrar en contacto con las raíces. Es crucial no llenar la maceta de hojas ni alterar su drenaje, ya que el exceso de materia orgánica puede derivar en problemas de humedad.

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