Guerra entre Irene Rosales y Kiko Rivera: un abogado analiza si publicar la pensión de sus hijas es delito
Kiko Rivera publicó en sus redes sociales las cifras que paga a Irene Rosales por la manutención de sus hijas
Tras este movimiento, la sevillana aseguró que se iba a poner en contacto con sus abogados
Lo que en un principio parecía un divorcio amistoso ha terminado convirtiéndose en una guerra pública sin precedentes entre Irene Rosales y Kiko Rivera. Desde que anunciaron su ruptura el pasado mes de agosto, ambos se han lanzado reproches a través de los medios, siendo uno de los últimos el del DJ criticando el dinero que paga por la manutención de sus dos hijas. Pero, ¿puede tener consecuencias legales hacer públicas estas cifras? Para resolverlo, en COOL hemos consultado a un abogado que analiza hasta qué punto estas declaraciones podrían tener recorrido judicial.
El DJ ha llegado a criticar el dinero que le tiene que ingresar todos los meses a su ex mujer por la manutención de las dos hijas que tienen en común. «Cuando te pagan todo, se vive muy bien. […] Eso tiene un nombre», comentó durante una de sus últimas visitas al plató del programa ¡De viernes!
Las palabras de Kiko no sentaron del todo bien a la sevillana, aunque lo cierto es que lo que terminó con su paciencia fue que días después publicara en su perfil oficial de Instagram el desglose de los gastos económicos que asumía por el acuerdo de divorcio que habían firmado tras su ruptura. Según compartió, paga 625€ por cada niña, además del renting del coche que anteriormente era compartido y que a día de hoy utiliza únicamente Irene— el cual asciende hasta los 598€ mensuales—, los gastos escolares y el 50% de los imprevistos médicos.
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Al enterarse de este movimiento, Irene explotó en el plató del programa El tiempo justo, y aseguró que iba a consultar a sus abogados para conocer cómo podía detener esa sobreexposición pública que consideraba que estaba realizando Kiko hacia sus hijos, la cual opinaba que era «irrespetuosa». «Me da hasta vergüenza […] También muchísima tristeza porque esto solo tiene que ver con mis hijas», sentenciaba.
Por ahora, Irene Rosales no ha detallado los pasos legales que seguirá de la mano de sus abogados, pero en medio del revuelo mediático que se ha generado, COOL ha querido conocer la opinión de un experto y, para ello, nos hemos puesto en contacto con Fernando Osuna. Se trata de un reconocido abogado que, estudiando el caso, ha compartido lo que ocurriría si finalmente la mencionada decide poner en manos de la justicia que el padre de sus hijas haya hecho públicos algunos datos del convenio de la pensión alimentaria.

«Tanto ella como él están saliendo constantemente en los medios de comunicación. Están haciendo declaraciones sobre su vida privada, sobre cuestiones íntimas, personales, familiares… Es por ello por lo que ahora no puede exigir que haya privacidad en determinadas materias. Es un contrasentido», comenzaba a explicar.
Osuna señalaba que a lo mejor «no es muy estético o socialmente correcto» que un padre comparta lo que paga por la manutención de sus hijos, pero que lo cierto es que no constituye un delito ni una falta administrativa según la ley actual. «Y más si se tiene en cuenta el juego público que se traen de contestarse en diferentes platós de televisión. […] Si no se hubiera prestado a eso, tal vez Irene sí podría exigir cierta privacidad. […] Ahora no pueden exigir privacidad, reserva y protección. Si no entras ahí, a lo mejor algún día puedes reclamar algún tipo de privacidad o reserva», añadía.

Si este conflicto hubiera sucedido entre dos personas anónimas, el abogado insiste en que seguiría siendo «poco decoroso, elegante y estético que un padre manifieste lo que está pagando de manutención». Aun así, hace hincapié en que no serían unas declaraciones que se consideraran ilícitas.
Para terminar, Osuna señala que si finalmente Irene denuncia a Kiko Rivera, muy probablemente el caso termine archivado, principalmente porque ambos están constantemente revelando datos muy personales de su intimidad. «Son personajes públicos y al final su vida privada decae mucho», concluía.