EL PUNTO ÁLGIDO DEL CICLO SOLAR 2026

La ciencia avisa: marzo será el mejor mes del año para ver auroras boreales por este motivo

La ciencia avisa: marzo será el mejor mes del año para ver auroras boreales por este motivo
Aurora boreal en Rovaniemi, Finlandia.

Aunque fenómenos como la Luna llena pueden marcarse en el calendario con total exactitud, las auroras boreales siempre han tenido ese punto de misterio e imprevisibilidad.

Sin embargo, este marzo de 2026 no es un mes cualquiera. La ciencia ha detectado una «tormenta perfecta» de condiciones físicas que convierten a las próximas semanas en la mejor oportunidad en más de diez años para presenciar este espectáculo, incluso desde latitudes tan bajas como España.

Según los datos científicos, estamos ante la combinación de dos factores que rara vez coinciden con tanta intensidad: un Sol en «plenitud» y la llegada del equinoccio de primavera.

El Sol, en su punto álgido desde 2025

Desde finales de noviembre de 2025, nuestra estrella ha entrado en una fase de actividad inusualmente alta. Como bien adelantó el astrofísico Josep M. Trigo, nos encontramos en el «punto álgido» del ciclo solar de 11 años. Esto significa que el Sol está lanzando electrones con una potencia que no veíamos desde hace mucho tiempo.

De hecho, esta intensidad es la que permitió que el pasado 19 de enero se registraran auroras boreales desde Asturias hasta Andalucía, dejando imágenes históricas en nuestro país. Los científicos advierten que este ritmo frenético comenzará a decaer a partir del verano de 2026, por lo que este mes de marzo representa la última gran «ventana» de máxima intensidad.

auroras boreales
Imagen de la aurora boreal que se dejó ver el 19 de enero en El Bierzo.

El fenómeno Russell-McPherron: la llave del cielo

A la actividad solar se le suma ahora el factor determinante de marzo: el equinoccio. El próximo viernes 20 de marzo, cuando el Sol se sitúe exactamente sobre el ecuador, se activará lo que la ciencia denomina el efecto Russell-McPherron.

Descubierto en 1973, este fenómeno explica que durante los equinoccios de marzo y septiembre, la orientación del campo magnético de la Tierra se alinea de tal forma que se vuelve más «permeable». Es como si las defensas de nuestro planeta se relajaran, permitiendo que el viento solar interactúe con mucha más eficacia con nuestra atmósfera. Al haber menos «resistencia» magnética, las partículas solares penetran mejor y crean auroras más brillantes y visibles en lugares donde normalmente no llegan.

Un pronóstico favorable, pero pendiente del cielo

Aunque las condiciones son las mejores en más de una década, la ciencia recuerda que la última palabra la tiene la actividad solar de cada día. Sin una llamarada solar previa, el espectáculo no se produce. Por ello, los expertos recomiendan seguir plataformas como la NOAA (Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica), que monitoriza estas tormentas en tiempo real.

Si las nubes lo permiten y el Sol sigue con su ritmo actual, marzo de 2026 podría despedir la temporada de auroras con un broche de oro antes de que el ciclo solar empiece a calmarse definitivamente.

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