Bélgica desafía los límites naturales y construye la primera isla artificial energética en el Atlántico a 45 km de la costa
Bélgica ha puesto en marcha un proyecto que pone en jaque a cualquier proyecto energético en Europa mediante la creación de una isla artificial llamada Princesa Isabel (Princess Elisabeth Island). Esta infraestructura, situada a unos 45 km de la costa es el primer nodo eléctrico del mundo construido sobre el océano para centralizar la energía eólica offshore.
Según detalla Elia Group, la construcción busca optimizar la recepción de electricidad para distribuirla de forma eficiente hacia el continente. Basados en los informes de Ispenet, el consorcio TM Edison ya ha fijado los primeros cajones de hormigón que delimitan el perímetro. Esta isla energética tiene la misión de agrupar los cables de los parques eólicos de la zona homónima, lo que facilitará que la potencia generada llegue a tierra firme sin las pérdidas habituales de las conexiones individuales.
¿Qué es la isla artificial energética Princesa Isabel?
La isla artificial Princesa Isabel es una plataforma de 6 hectáreas diseñada para funcionar como un gran interruptor y distribuidor de electricidad en alta mar. Este proyecto de Bélgica destaca por combinar, por primera vez a nivel global, sistemas de corriente continua (HVDC) y corriente alterna (HVAC).
Al situarse a 45 km de la línea de costa, actúa como el corazón de la segunda zona eólica del país, lo que permite una capacidad de recepción de hasta 3,5 GW de energía limpia.
El diseño de cemento apuesta por la integración ambiental. Los equipos de Elia Group han implementado un concepto de diseño inclusivo con la naturaleza para favorecer que la vida marina y los ecosistemas acuáticos prosperen en los cimientos de la infraestructura.
Esta isla energética contará además con un puerto propio y un helipuerto, lo que garantizará que el personal de mantenimiento acceda a las instalaciones eléctricas sin depender exclusivamente de las condiciones del Atlántico ni viajes en barco.
La función estratégica de esta isla artificial a 45 km de la costa
La importancia de este complejo está en su capacidad de interconexión internacional. No solo dará servicio a las redes locales, sino que servirá de punto de aterrizaje para cables que unirán a Bélgica con Reino Unido y Dinamarca.
De acuerdo con las previsiones de Inesem, la estructura se apoya en 23 cajones de hormigón de unas 22.000 toneladas cada uno. Estos bloques se fabrican en puerto y se remolcan casi 100 kilómetros hasta su destino final, donde se hunden con precisión milimétrica sobre el lecho marino.
Además, se instalarán 300 km de cables de corriente alterna, se hará un despliegue de 60 km de cables de corriente continua y se ha planteado la posibilidad de albergar una planta de hidrógeno verde en el futuro.
El avance hacia una Europa cero emisiones
La isla Princesa Isabel es un paso de gigante hacia la descarbonización total prevista para 2050. La isla artificial permite que el país reduzca su dependencia de los combustibles fósiles al aprovechar mejor el viento del Atlántico.
Según la fuente Good New Energy, la financiación del proyecto, que ronda los 420 millones de euros de capital privado y una subvención estatal de 100 millones de euros (ajustados a los fondos europeos), asegura que el país cumpla con los objetivos climáticos de la Unión Europea.
La finalización de la infraestructura eléctrica sobre la superficie está prevista para antes del 2030. Para entonces, la isla energética estará plenamente integrada en la red terrestre de Elia Group.
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