Obra maestra de la ingeniería: Europa construye el túnel ferroviario más largo del mundo con 64 km bajo los Alpes
Europa encara una obra de transporte sin precedentes gracias a la obra maestra de la ingeniería que ya toma forma bajo las cumbres de los Alpes. Se trata del túnel ferroviario de base del Brennero (BBT), una infraestructura que, con sus 64 km de longitud operativa de extensión, se posiciona como la conexión subterránea más larga del planeta.
Este proyecto, que une Austria e Italia, es el eje del corredor que conecta el norte con el sur de Europa. La construcción busca agilizar el tráfico, como también optimizar el transporte de mercancías al eliminar el actual cuello de botella que supone el paso del Brennero.
Según los datos oficiales de la sociedad Galleria di Base del Brennero (Brenner Basistunnel BBT SE), la nueva línea permitirá que los trenes circulen por un trazado prácticamente llano, superando las limitaciones de la vía antigua.
El túnel ferroviario más largo del mundo está en los Alpes
El túnel ferroviario no es un simple conducto bajo la montaña, ya que consiste en un sistema complejo que suma 230 km de galerías en total. Esta red incluye dos tubos principales paralelos, situados a una distancia de entre 40 y 70 metros, donde los trenes circularán en una sola dirección por cada vía. Como la seguridad resulta prioritaria, existen pasajes transversales cada 333 metros que funcionan como rutas de escape en caso de emergencia.
Uno de los aspectos más curiosos del diseño es el túnel exploratorio, una tercera galería ubicada bajo los tubos principales. Según los responsables de la obra, este conducto sirvió primero para conocer la estructura de la roca y, una vez operativo el sistema, servirá para el drenaje de agua y tareas de mantenimiento.
A día de hoy, el avance de las excavaciones alcanza el 94% del total, lo que supone que ya hay 216 km perforados bajo el macizo alpino.
Reducción de tiempos y costes logísticos para Europa
Con el túnel, el trayecto entre Innsbruck y Fortezza pasará de los 80 minutos actuales a tan solo 25 minutos para los pasajeros. En el ámbito logístico, los convoyes de carga reducirán su tiempo de viaje de 105 minutos a apenas 35 minutos, lo que supone un ahorro de más de una hora por trayecto.
Además, la baja pendiente de la infraestructura permite que una sola locomotora arrastre trenes de hasta 740 metros de largo, mientras que la línea antigua exige el uso de dos o tres máquinas.
El diseño técnico contempla una inclinación longitudinal de entre el 4% y el 7%, manteniendo el ápice del túnel a 790 metros sobre el nivel del mar. Esto sitúa la vía unos 580 metros por debajo del actual paso del Brennero, lo qeu evita las pendientes pronunciadas y las curvas cerradas.
Tecnología de vanguardia para perforar la roca en los Alpes
Para sacar adelante esta obra de ingeniería de escala titánica, se emplean dos métodos principales de excavación:
- Un sistema flexible ideal para zonas donde la geología resulta cambiante o compleja.
- Máquinas con cabezales rotatorios que trituran la piedra y colocan anillos de hormigón de forma simultánea.
Como relata el medio Euronews, en este proyecto participan empresas de once países diferentes. Allí se destaca el papel de la firma europea Herrenknecht, que mantiene ocho máquinas en funcionamiento simultáneo. Estos equipos cuentan con una potencia de 6.000 caballos y dimensiones que pueden alcanzar los 20 metros de altura en algunos modelos, siendo capaces de avanzar de forma constante a través de las entrañas de los Alpes.
El proyecto que cambiará el futuro de Europa
La importancia de la obra trasciende las fronteras de los países implicados. Según indica la consultora Lombardi, el túnel ferroviario es una pieza clave para enlazar Escandinavia con el Mediterráneo. Una vez inaugurado, previsiblemente en 2032, conectará de forma directa centros urbanos de Suecia, Dinamarca y Alemania con los puertos del sur del continente.
La gestión del proyecto corre a cargo de la sociedad BBT SE, donde las compañías estatales de ferrocarril de Austria (ÖBB) e Italia (TFB/RFI) comparten el accionariado al 50%. Esta entidad supervisa los diferentes lotes de construcción activos en ambos países y se asegura de que se cumplan los estándares de seguridad y respeto medioambiental en una zona de alta sensibilidad ecológica.