Los astrónomos no disimulan su desconcierto: descubren algo inexplicable alrededor de una estrella muerta
Todavía nos queda mucho por saber sobre la formación y explosión de los astros. Además, los científicos han observado estructuras muy llamativas alrededor de una estrella muerta, situada a 730 años luz de la Tierra.
Se trata de una onda de choque formada por gas y polvo en movimiento, captada gracias al telescopio VLT del Observatorio Europeo Austral (ESO). Lo sorprendente es que, según los modelos actuales, la pequeña estrella RXJ0528+2838 no debería generar este tipo de emisión.
El descubrimiento ha sido publicado en la revista científica Nature Astronomy, y pone en duda lo que sabíamos sobre la interacción de las enanas blancas con el medio interestelar.
La estrella muerta que desafía lo que sabíamos sobre el medio interestelar
Las ondas de choque aparecen cuando el material expulsado por una estrella colisiona con el gas que llena el espacio entre los astros. En el caso de RXJ0528+2838, los astrónomos han detectado una onda de proa con forma de arco, similar a la que se forma delante de un barco al avanzar por el agua.
La estrella se desplaza por la galaxia y, al hacerlo, interactúa con el entorno interestelar. Ese movimiento es el que da lugar a la estructura. Sin embargo, los mecanismos que conocemos no explican por qué este sistema en particular produce una emisión tan potente.
RXJ0528+2838 es una enana blanca, el núcleo residual de una estrella de baja masa que ha agotado su combustible. Además, forma parte de un sistema binario con una estrella compañera similar al Sol.
En este tipo de sistemas, el material suele transferirse a la enana blanca, y forma un disco a su alrededor. Parte de esa materia se expulsa al espacio en forma de flujos. Lo raro es que RXJ0528+2838 no da señales de tener un disco.
Aun así, la onda de choque observada indica que ha estado expulsando material de forma continua durante al menos 1.000 años, algo que contradice los modelos habituales.
El misterio del campo magnético en una estrella muerta
Gracias a las observaciones con el instrumento MUSE, instalado en el VLT, han podido cartografiar con detalle la onda de proa y analizar su composición.
Ha sido la confirmación de que la nebulosidad procede del propio sistema binario y no de una nube interestelar ajena. Además, el campo magnético de la enana blanca canaliza el material robado a la estrella compañera hacia la superficie de RXJ0528+2838.
Los astrónomos han puesto el ojo en este magnetismo, ya que podría explicar la existencia del flujo de gas responsable de la onda de choque. El problema es que esta teoría sólo sirve para unos cientos de año, y el fenómeno tiene más de un milenio.
El reto de la astrofísica moderna para entender mejor las estrellas del universo
La forma y el tamaño de la onda de proa indican una actividad prolongada y constante. Es decir, es un comportamiento difícil de encajar en los modelos estándar de sistemas binarios con enanas blancas.
La detección inicial se produjo en España, con el telescopio Isaac Newton. Después se analizó con el VLT. Fue con esta tecnología con la que pudieron confirmar que la estructura está relacionada con RXJ0528+2838.
El campo magnético no lo explica todo, por lo que los científicos tienen el reto de descubrir cuál es el motor oculto que impulsa la expulsión de material.