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vivo X300 FE, o cuando el teleobjetivo cambia la foto que puedes hacer

vivo X300 FE
Foto: Nacho Grosso
Nacho Grosso
  • Nacho Grosso
  • Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.

El vivo X300 FE viene con una idea clara, y esa no es otra que la de dar más peso al teleobjetivo. Si echamos un ojo a su ficha oficial aparece una cámara superteleobjetivo ZEISS de 50 mpx, con sensor Sony IMX882 de 1/1,95 pulgadas, zoom óptico 3x y zoom de hasta 100x. También monta una cámara principal ZEISS de 50 mpx con sensor Sony IMX921, un ultra gran angular de 8 mpx y una frontal gran angular ZEISS de 50 mpx. Sí, son datos que asustan.

Pero esta no es una review del teléfono, no toca hablar de batería, pantalla, rendimiento o software. Lo que hago es invitarte a salir a la calle, hacer fotos  y comprobar si ese teleobjetivo tiene utilidad real cuando quieres contar algo con imágenes.

Del edificio completo al detalle de la pintura

La serie del mural resume bastante bien el sentido de este móvil. La primera foto es la escena tal como se ve desde la calle de mi ciudad de residencia. Edificios, tráfico, gente, cielo azul y el mural a lo largo de una fachada. Esa imagen sirve para situarse. Se entiende dónde está la obra y qué distancia hay hasta ella.

Foto: Nacho Grosso

A partir de ahí, la cámara empieza a tener sentido. Al acercar el encuadre, la calle deja de ser la protagonista y el mural gana presencia. Primero aparece la obra completa, después la figura, luego el rostro y finalmente los detalles de la pintura. No hace falta cruzar media avenida ni buscar un ángulo imposible. El móvil permite ir escogiendo qué parte de la escena merece quedarse en la foto.

Foto: Nacho Grosso

El mural corresponde al V Centenario del título de ciudad de Villena. Es una obra de Miguel Ángel García que homenajea a la ciudad con una figura femenina con falda de villenera, una mesa con uvas y referencias al documento del Título de Ciudad otorgado por Carlos I. Precisamente por esa mezcla de distancia, color, textura y pequeños detalles, es un motivo muy agradecido para probar un teleobjetivo.

Foto: Nacho Grosso

En esta secuencia se entiende muy bien lo que aporta el teleobjetivo del vivo X300 FE. La primera imagen ya está bastante cerca del mural, pero todavía deja respirar la escena; en la segunda, el rostro ocupa casi todo el encuadre y empiezan a verse mejor las capas de pintura y el relieve de la pared.

Foto: Nacho Grosso

La tercera va un paso más allá y permite fijarse en detalles concretos, como los ojos, la nariz o las pequeñas marcas del muro. La última es casi una prueba de límite. Es obvio que no busca ser la foto más bonita, sino comprobar hasta dónde se puede apurar el zoom antes de que la imagen empiece a perder claridad. Para mí, ahí está lo interesante, porque no se trata solo de acercar por acercar, sino de ver en qué punto la foto sigue teniendo sentido.

Foto: Nacho Grosso

Acercar sí, pero con una foto que sirva

En los móviles, el zoom suele venderse con cifras muy llamativas. Pero la pregunta importante es otra, ¿la foto aguanta cuando la miras con un poco de atención? En esta serie, el vivo X300 FE deja buenas sensaciones. No hablo de ampliar la imagen al máximo para buscar defectos, sino de si la foto sirve para publicarla, recortarla o presumir. En el rostro del mural se mantiene bien la textura de la pared, las pinceladas y los cambios de tono. La imagen conserva materia, que es justo lo que muchas veces se pierde cuando un móvil intenta acercar demasiado una escena.

También me gusta cómo interpreta la luz. Hay una calidez propia de última hora de la tarde, pero sin convertir la imagen en algo plano. El procesado está ahí, como en cualquier móvil actual, pero no se lleva por delante el relieve del muro ni convierte la pintura en una mancha suave.

La luna de día, una prueba complicada

La otra serie de fotos va en una dirección distinta, la luna sobre un cielo azul. Es una prueba muy diferente al mural, pero igual de útil para valorar el alcance del teleobjetivo. Fotografiar la luna de día con un móvil no es tan sencillo como parece. Está muy lejos, ocupa poco en el encuadre y el contraste no siempre ayuda. En la primera toma aparece pequeña, casi perdida en el cielo. Al acercar más, empiezan a verse los mares lunares y una forma con volumen, no solo un círculo blanco.

Foto: Nacho Grosso

Conviene valorar estas imágenes por lo que son, fotos hechas a pulso con un teléfono. No sustituyen a una cámara con un teleobjetivo largo, pero sí muestran que el móvil puede resolver escenas que hasta hace poco quedaban fuera del alcance de la fotografía móvil normal.

Foto: Nacho Grosso

El teleobjetivo cambia la forma de mirar

Lo más interesante del vivo X300 FE no está necesariamente en llegar al zoom máximo. Está en los pasos intermedios, que son los que más se usan de verdad. Una fachada, un cartel, una escultura, un detalle arquitectónico, una escena de calle o incluso la luna pueden fotografiarse de otra manera cuando tienes un teleobjetivo competente en el bolsillo.

El gran angular mete mucho en la imagen, a veces demasiado. El teleobjetivo hace justo lo contrario, te obliga a elegir. Te ayuda a quedarte con una parte concreta de la escena y a darle más intención a la foto desde el momento del disparo, no después recortando.

En ciudad, esto tiene mucho valor. Puedes fotografiar algo que está lejos, separar mejor al protagonista de su entorno y conseguir imágenes más limpias sin moverte demasiado. No es solo cuestión de acercar, sino de encuadrar mejor.

Una cámara con sentido para quien hace fotos

Después de estas primeras pruebas, el vivo X300 FE deja la impresión de que su teleobjetivo no está ahí para apabullarte. Aporta posibilidades reales y permite hacer fotos distintas en un paseo normal.

En el mural se ve muy bien, desde una toma abierta de la calle hasta un detalle del rostro, el móvil mantiene una imagen aprovechable. En la luna, el interés está en comprobar que puede trabajar con un sujeto pequeño, lejano y difícil sin entregar una foto irreconocible.

Esta es una primera lectura fotográfica a partir de imágenes propias. Y ahí el vivo X300 FE tiene un argumento que se sostiene y que, particularmente, tiene mucho valor. Y es que cuando algo está lejos ya no tienes por qué conformarte con una foto testimonial.

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