Giro inaudito en la vida de Sheila Devil, la hija de Camilo Sesto: «Dificilísimo»
Sheila Devil ha hecho saltar las alarmas en más de una ocasión
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Lourdes Ornelas está ayudando a su hija en todo lo posible
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Sheila Devil, la hija de Camilo Sesto, ha dado un giro significativo en su vida al aceptar iniciar un tratamiento de rehabilitación para sus problemas de adicción, tras un proceso familiar marcado por la preocupación y la insistencia de su madre, Lourdes Ornelas. Durante los últimos años, Sheila se convirtió en protagonista involuntaria de episodios de descontrol y excesos que pusieron en riesgo su bienestar, llegando incluso a protagonizar ingresos hospitalarios por sobredosis. La intervención de su madre y la decisión de la joven de comenzar su recuperación representan un primer paso esperanzador en un camino largo y complejo hacia la estabilidad.
A lo largo de los últimos años, Sheila Devil mostró públicamente, a través de sus redes sociales, comportamientos que reflejaban la gravedad de sus problemas de adicción. Los seguidores de la hija de Camilo Sesto fueron testigos de desorden en su hogar, falta de higiene y episodios de riesgo que evidenciaban una pérdida de control sobre su vida. Además, los ingresos hospitalarios recurrentes por consumo de sustancias reforzaban la urgencia de un tratamiento especializado.
La combinación de exposición mediática y vulnerabilidad personal convirtió su situación en un tema de interés público, aumentando la presión sobre la joven y su familia, que se enfrentó a la necesidad de tomar decisiones difíciles para protegerla y garantizar su seguridad.
La intervención de Lourdes Ornelas
La madre de Sheila, Lourdes Ornelas, ha sido clave en este proceso, convenciendo a su hija de ingresar en un centro especializado para abordar sus adicciones. «Ha sido un proceso dificilísimo, pero ahora ya está tratándose de esta enfermedad», explicó Lourdes en declaraciones a Las Mañanas de Federico, el programa presentado por Federico Jiménez Losantos.

La decisión de Sheila no fue sencilla: según relató su madre, se trató de un proceso prolongado y emocionalmente exigente, en el que fue necesario transmitir la urgencia de buscar ayuda profesional. Este paso representa un cambio importante en la vida de la joven y marca el inicio de un tratamiento que requerirá constancia, compromiso y paciencia para superar los hábitos destructivos adquiridos durante años de excesos.
Los episodios recientes en la vida de Sheila Devil evidenciaron la magnitud de su situación. La joven ha pasado por momentos en los que su integridad estuvo en riesgo, derivados tanto del consumo de sustancias como del descontrol emocional y físico que estos provocaban. La hospitalización tras una sobredosis, que precedió a la decisión de iniciar el tratamiento, actuó como un punto de inflexión y permitió a su familia tomar medidas concretas para garantizar su seguridad. La rehabilitación en un entorno seguro y especializado permitirá a Sheila recibir atención integral, incluyendo apoyo psicológico, seguimiento médico y estrategias para gestionar la ansiedad, el estrés y los patrones de conducta asociados a la adicción.
Un recorrido muy complicado
Aunque Sheila ha dado un paso fundamental al aceptar el tratamiento, Lourdes Ornelas subraya que el camino hacia la recuperación será largo y complejo. El proceso no se limita a la estancia en el centro de rehabilitación, sino que requiere un compromiso continuo para mantener la sobriedad y reconstruir hábitos saludables, tanto físicos como emocionales. «No ha sido nada fácil convencerla de que debía iniciar este tratamiento, salvo intentando transmitirle que era urgente», señaló Lourdes, recordando la dificultad de abordar un problema tan arraigado y la resistencia inicial de su hija.
La experiencia de Sheila Devil evidencia cómo el apoyo familiar es determinante en la recuperación de las adicciones. La vigilancia y el acompañamiento permanente de Lourdes Ornelas han sido esenciales para garantizar que su hija ingresara en un entorno seguro y que pudiera iniciar el tratamiento. Este caso refleja también la complejidad de equilibrar la preocupación por la salud de un familiar con la necesidad de respetar su autonomía.
La situación de Sheila Devil también pone de manifiesto la importancia de tratar las adicciones como una enfermedad que requiere atención profesional y apoyo constante, más allá del juicio público. La exposición mediática aumenta la presión sobre las personas que enfrentan problemas de salud mental y de adicción, dificultando en ocasiones la aceptación de la necesidad de ayuda.
La rehabilitación de Sheila Devil abre una nueva etapa marcada por la posibilidad de reconstruir hábitos saludables, recuperar el equilibrio emocional y establecer límites que le permitan mantener un estilo de vida seguro y estable. La joven cuenta ahora con el respaldo incondicional de su madre y de profesionales especializados, elementos que serán decisivos para que su proceso tenga éxito. Aunque el camino será largo y exigente, el inicio del tratamiento representa un rayo de esperanza en una vida que hasta ahora ha estado marcada por los excesos y las dificultades, demostrando que la intervención temprana y el apoyo familiar son fundamentales.