Máxima preocupación por el estado de salud de la hija de Camilo Sesto: «Se encuentra…»
Sheila Devil, anteriormente conocida como Camilín, tiene muchos problemas
La hija de Camilo Sesto ha estado ingresada en Madrid
Lourdes Ornelas está preocupada
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La familia de Camilo Sesto atraviesa un momento de gran preocupación tras el ingreso hospitalario de Sheila Devil, quien hasta hace poco se conocía como Camilín Blanes, hijo del mítico cantante. Según fuentes cercanas, llegó a principios de diciembre al Hospital Puerta de Hierro de Madrid con un cuadro grave de ansiedad que obligó a los médicos a mantenerla bajo observación y tratamiento. «Se encuentra estable dentro de lo que cabe», asegura el entorno, aunque la situación sigue siendo delicada debido a la combinación de problemas que atraviesa.
El periodista Sergi Ferré fue quien desveló en exclusiva la noticia del ingreso y ofreció detalles sobre el estado inicial de Sheila. Según dice, la joven llegó al hospital «muy alterada, aparentemente tras haber ingerido drogas mezcladas con alcohol, y se mostraba en una actitud algo agresiva». Los médicos decidieron mantenerla ingresada, realizarle pruebas y garantizar un control cercano, especialmente después de detectarse una herida infectada en una de sus manos que no había tratado. Curiosamente, durante las conversaciones con el personal sanitario, Sheila se presentaba como Camilo y hablaba en términos masculinos, un reflejo de su identidad actual y de su compleja situación personal.
La madre, Lourdes Ornelas, se ha convertido en el pilar fundamental de su cuidado, manteniéndose junto a ella prácticamente las 24 horas del día. «Está muy agotada, todo son preocupaciones por culpa de su hija», relata un vecino cercano al chalet familiar de Torrelodones. Lourdes, que ha decidido mantenerse al margen de los medios, apenas responde llamadas y evita aparecer en público, consciente de la tensión que supone la situación y del desgaste emocional que conlleva acompañar a su hija en un momento tan delicado.
Adicciones y malas compañías
Fuentes cercanas advierten que las dificultades de Sheila Devil no sólo se limitan a su salud física y mental. «El problema es que hace poco caso a los consejos maternos y el día menos pensado puede suceder una desgracia», aseguran, refiriéndose a las adicciones y a las malas compañías que han marcado los últimos años de su vida. Hasta hace poco, un proveedor de drogas, que incluso sacaba dinero con la tarjeta bancaria de Sheila, formaba parte de su entorno.

Los expertos coinciden en que la combinación de consumo de sustancias, aislamiento emocional y presiones externas puede ser muy peligrosa. Aunque Sheila se encuentra físicamente estable y controlada, su salud mental continúa siendo motivo de alarma. La vigilancia constante de su madre es, por el momento, el principal recurso para evitar que la situación empeore.
Lourdes Ornelas toma las riendas
En medio de esta crisis, Lourdes también ha tomado el control de la gestión del patrimonio de Sheila Devil, evitando que los problemas anteriores vuelvan a afectar sus recursos. Según fuentes cercanas, la joven dispone de un patrimonio que incluye varias propiedades y que podría superar los seis millones de euros, una cifra significativa que requiere un manejo cuidadoso dada la vulnerabilidad que atraviesa.
Hace unos meses, la protagonista de nuestra noticia intentó mantener cierta normalidad en su vida. El periodista que reveló los últimos acontecimientos relató que fue la propia Sheila quien le llamó por teléfono a medianoche, asegurando encontrarse bien. Durante esa conversación, Devil presentó a un amigo, quien resultó ser su «proveedor de drogas», lo que evidencia la compleja realidad que rodea su día a día y el contraste con la figura que conocieron de Camilín Blanes, el hijo de Camilo Sesto, en tiempos más felices.
La situación de Sheila Devil
El caso de Sheila Devil pone de relieve el papel fundamental de Lourdes como madre y protectora, una figura que ha asumido el desafío de cuidar, orientar y vigilar a su hija en circunstancias extremas. El amor y la dedicación materna se convierten, en este contexto, en un pilar imprescindible frente a la incertidumbre y los riesgos que amenazan la salud y el bienestar de Sheila. Mientras se mantiene bajo control médico, el entorno familiar sigue pendiente de su evolución, consciente de que cada día es crucial para estabilizar su vida y alejarla de un camino que ha demostrado ser peligroso.
En definitiva, la situación de Sheila Devil es un recordatorio del delicado equilibrio entre la salud física y mental, las adicciones y la protección familiar, un escenario en el que la atención constante y la intervención de sus seres queridos son más necesarias que nunca.