Un nuevo tratamiento podría evitar que miles de pacientes lleven un stent de por vida
Este enfoque podría reducir algunas complicaciones a largo plazo asociadas con los stents

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Miles de pacientes cardíacos podrían evitar la implantación permanente de un stent gracias a los balones recubiertos de fármacos, según un análisis de 10 ensayos clínicos con 7.832 pacientes publicado en eClinicalMedicine, de The Lancet. Esta técnica obtuvo resultados similares a los stents convencionales en la prevención de infartos y muertes cardiovasculares. Sin embargo, algunos pacientes podrían necesitar una segunda intervención en el futuro.
La investigadora principal, la doctora Natasha Corballis, de la Facultad de Medicina de Norwich de la UEA , comenta: «Los stents liberadores de fármacos son pequeños tubos de malla que se insertan en las arterias bloqueadas. Actualmente son el tratamiento estándar para muchos pacientes que se someten a una operación común para abrir las arterias coronarias bloqueadas, conocida como angioplastia. Pero los balones recubiertos de fármacos ofrecen un enfoque alternativo.
Así, a diferencia de un stent, que permanece en la arteria de forma permanente, el balón recubierto de fármacos se retira después del tratamiento. Al inflarse, libera medicamento en la pared arterial para ayudar a prevenir que el vaso se estreche de nuevo. Nuestro trabajo muestra que no hay una diferencia significativa entre estos dos tratamientos en lo que respecta a los resultados más graves».
De esta forma, los pacientes tratados con balones recubiertos de fármacos no tenían más probabilidades de morir por causas cardiovasculares que aquellos que recibieron stents. Las tasas de infarto también fueron prácticamente idénticas entre los dos grupos.
Los hallazgos se mantuvieron sin cambios incluso cuando los investigadores excluyeron los estudios centrados sólo en arterias coronarias pequeñas, donde los balones recubiertos de fármacos ya tienen una base de evidencia establecida.
Pero el estudio también reveló un posible inconveniente. «Cuando analizamos arterias más grandes, los pacientes tratados con balones recubiertos de fármacos tenían más probabilidades de requerir un procedimiento repetido para reabrir la arteria, una medida conocida como revascularización», apuntan los autores.
Aun así, los investigadores instaron a la cautela con respecto a ese resultado, señalando que había una variación considerable entre los estudios y que el hallazgo parecía estar fuertemente influenciado por un solo ensayo clínico.
De esta forma, los hallazgos se suman al creciente interés en la llamada estrategia de «no dejar nada atrás», que tiene como objetivo restaurar el flujo sanguíneo sin implantar un dispositivo permanente dentro de la arteria.
El autor principal, Vassilios Vassiliou, también de la Facultad de Medicina de Norwich de la UEA, declara: «Este enfoque podría reducir algunas complicaciones a largo plazo asociadas con los stents, al tiempo que preserva futuras opciones de tratamiento si los pacientes desarrollan más enfermedad».
Los investigadores concluyeron que se necesitan ensayos clínicos más grandes con períodos de seguimiento más prolongados para determinar si el tratamiento con balón recubierto de fármacos es igualmente efectivo en vasos más grandes y lesiones coronarias más complicadas.
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