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Mónica García prueba de su propia medicina: de acosar a Ayuso a ser centro de la mayor protesta sanitaria

Las calles de Madrid han sido el escenario de una de las mayores manifestaciones del sector sanitario contra Mónica García

Mónica García
Mónica García en la Asamblea de Madrid.
Diego Buenosvinos
  • Diego Buenosvinos
  • Especialista en periodismo de Salud en OKDIARIO; responsable de Comunicación y Prensa en el Colegio de Enfermería de León. Antes, redactor jefe en la Crónica el Mundo de León y colaborador en Onda Cero. Distinguido con la medalla de oro de la Diputación de León por la información y dedicación a la provincia y autor de libros como 'El arte de cuidar'.

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La ministra de Sanidad, Mónica García (Más Madrid), integrada en la cuota de Sumar en el Gobierno de Pedro Sánchez, no tardó en enfundarse hace casi un año, la camiseta de manifestante para gritar contra el Ejecutivo de la Comunidad de Madrid y, en concreto, contra su presidenta, Isabel Díaz Ayuso. Sin embargo, la gestión sanitaria de Madrid, una de las mejores de España y de Europa, según los distintos estudios internacionales, se ha demostrado con el tiempo que era una proclama más contra la popular.

Un año después de acosar a Díaz Ayuso desde su puesto como ministra, cuando está obligada a mantener relaciones institucionales normalizadas con las regiones, la ministra ha probado su propia medicina y ha conseguido lo que nadie hasta ahora en España: unir a toda la profesión médica contra la gestión del Ministerio de Sanidad. Los sindicatos médicos consideran la reforma laboral de Mónica García como «improvisada», «chapuza» y una falta de «respeto» por su profesión y su trabajo.

Profesión que es igual que la suya, pero que, entre un período de excedencia en el Hospital 12 de Octubre y su no participación en la pandemia -con la falta de médicos que había-, tras una larga baja de casi 8 meses, poco después del confinamiento, no se comprende que sea «tan poco valiente con esta profesión» y les «deje con un marco laboral en minoría con respecto al resto de profesiones sanitarias», según defienden sindicalistas médicos de la Confederación Española de Sindicatos Médicos, CESM.

Mónica García calentó las calles contra la presidenta Ayuso hace sólo un año y siendo ministra, una forma de rememorar sus tiempos de manifestante de izquierdas, los que hace años la llevaron a ganarse popularidad como activista voz de las «mareas» que calentaron las calles contra los gobiernos del PP en la etapa de Mariano Rajoy. De ahí saltó Mónica García a Podemos y desde la formación morada pasó a las filas de Más Madrid cuando Íñigo Errejón se buscó su continuidad en la política ante las divisiones y purgas que cundían en el Podemos de Pablo Iglesias.

Una gestión nefasta de Mónica García

Este sábado, las calles de Madrid han sido el escenario de una de las protestas más multitudinarias en el sector sanitario contra la gestión de Mónica García, con miles de médicos de toda España manifestándose contra el nuevo marco laboral que quiere implementar la titular de Sanidad. Esta manifestación es una clara respuesta a una serie de políticas y decisiones que, según los médicos, afectan gravemente al sistema sanitario y a sus condiciones laborales.

La manifestación de hoy no ha sido un evento aislado. A lo largo de los últimos meses, los médicos han elevado su voz contra una serie de decisiones que consideran insuficientes para resolver los problemas estructurales del sistema sanitario español. Entre las demandas más repetidas en los discursos de los manifestantes se encuentran la creación de un nuevo modelo retributivo que reconozca adecuadamente la labor de los profesionales de la salud, la mejora de las condiciones laborales y la eliminación de las guardias abusivas que ponen en riesgo tanto a los pacientes como a los propios médicos.

Los responsables sindicales han recordado que las modificaciones que pretende aprobar el Ministerio en una norma ya obsoleta no suponen ninguna mejora en las condiciones laborales de los facultativos, lo que conlleva, además, un grave riesgo para el Sistema Nacional de Salud, puesto que restricciones como la incompatibilidad de los médicos en los 5 años siguientes a terminar su Formación Sanitaria Especializada o en los jefes de Servicio puede provocar una fuga de profesionales en un momento en que ya se está percibiendo una importante falta de médicos.

Discriminación con otras categorías

Además, CESM y el Sindicato Médico Andaluz (SMA) han señalado el problema que supone la regulación de la jornada laboral para este colectivo, ya que existe una discriminación respecto no sólo al resto de categorías sanitarias, sino también al resto de trabajadores, privando al colectivo médico de logros sociales ya consolidados para el resto de los trabajadores.

Esta cuestión ha sido trasladada también por los responsables sindicales a la ministra de Trabajo, a quien le han solicitado una mediación con Sanidad que evite que, mientras su cartera está trabajando por reducir la jornada laboral a 35 horas semanales, a los médicos se les imponga una jornada máxima mucho mayor, de hasta 48 horas en cómputo cuatrimestral.

Las dos organizaciones sindicales han querido incidir también en el conflicto que genera la reclasificación profesional que ha propuesto el Ministerio, ya que termina igualando en el mismo grupo a profesionales a los que se les exige una formación de 360 créditos con aquellos cuyas titulaciones suponen 240 créditos, algo que antes o después conllevará un incremento retributivo para quienes ven aumentado su grupo profesional pero no para los médicos y facultativos.

Ante esta situación, CESM y SMA han insistido en la necesidad de un estatuto específico que recoja las especiales características de formación y desempeño del colectivo y que reconozca el liderazgo del médico en el proceso asistencial para poder seguir manteniendo la máxima calidad del Sistema Nacional de Salud, cuyo fin último es la mejor atención posible a los pacientes.

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