Nutrición

España, tercer exportador de plaguicidas de la UE, recibirá de Mercosur frutas y hortalizas contaminadas

En 2024, España aprobó la exportación de casi 12.900 toneladas de plaguicidas prohibidos, frente a las 5.200 toneladas de 2018

Plaguicidas España Mercosur
Un hombre realiza tratamientos con plaguicidas.
Diego Buenosvinos

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España se ha convertido en el tercer mayor exportador de plaguicidas prohibidos en la Unión Europea, sólo por detrás de Alemania y Bélgica. Pero hay una paradoja inquietante: mientras nuestras empresas venden estos químicos peligrosos al exterior, pronto podrían regresar a España en forma de frutas y hortalizas contaminadas desde Mercosur y Marruecos. Hace varios días se daba a conocer que el Gobierno permitía la entrada de naranjas de Egipto con 19 contaminantes y ello se suma a los alimentos provenientes de Marruecos.

El reciente acuerdo entre la UE y Mercosur, que facilita la importación de frutas y hortalizas desde Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, ha abierto la puerta a que productos agrícolas lleguen a España sin apenas aranceles. Sin embargo, esta apertura comercial choca con la realidad sanitaria: mientras nuestros agricultores evitan el uso de plaguicidas prohibidos, los alimentos importados podrían contener residuos de sustancias que aquí están vetadas y, para más inri con plaguicidas que nosotros les vendemos.

Así, la consecuencia es doblemente paradójica: España exporta plaguicidas prohibidos a Mercosur y, al mismo tiempo, recibe de vuelta productos que podrían estar contaminados con los mismos químicos que hemos decidido no usar en nuestros propios campos.  

En 2024, España aprobó la exportación de casi 12.900 toneladas de plaguicidas prohibidos, frente a las 5.200 toneladas de 2018, según una investigación de Unearthed, proyecto de Greenpeace junto con la ONG suiza Public Eye. Esto representa más del doble de productos químicos y casi el triple de sustancias distintas en comparación con seis años antes.

Químicos y sus daños a la salud

Entre los químicos aprobados para exportación se incluyen: fungicidas dañinos para bebés en el útero, insecticidas vinculados a daños cerebrales en la infancia, neonicotinoides responsables de la mortalidad de las abejas y fumigantes de suelo prohibidos desde 2007 por contaminar aguas subterráneas y amenazar la vida silvestre.

Casi la mitad de estas exportaciones se destinó a países de ingresos bajos o medios, como Marruecos, Brasil, Sudáfrica, Guatemala o Ucrania, donde el uso de plaguicidas altamente peligrosos implica mayores riesgos para trabajadores, comunidades rurales y ecosistemas locales.

La sustancia más exportada fue el fumigante de suelo 1,3-dicloropropeno, prohibido en Europa desde 2007. En 2024 se notificaron casi 9.800 toneladas de productos basados en este químico, principalmente por la empresa Teleos, junto a Agroquímicos de Levante y Tris. La multinacional estadounidense Corteva exportó 1.600 toneladas de picoxistrobina a Brasil, un fungicida prohibido en Europa desde 2017 por los riesgos para la vida silvestre y la posible afectación del ADN humano.

Esta situación ha generado indignación en el sector agrícola. En Madrid, decenas de agricultores se manifestaron recientemente para denunciar que, mientras España se beneficia económicamente vendiendo plaguicidas prohibidos, los consumidores podrían recibir de vuelta frutas y hortalizas contaminadas, cuando en España tenemos los mejores y más sanos.

La incongruencia es clara: España desaprovecha su producción local, sin utilizar estos productos, y abre la puerta a importar alimentos tratados con químicos que aquí están prohibidos. Una paradoja que amenaza la salud pública y evidencia la necesidad de medidas urgentes y un control más estricto sobre el comercio de plaguicidas.

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