Alerta alimentaria: España permite la entrada de naranjas con 19 pesticidas prohibidos de Egipto
Durante 2025, los controles fronterizos detectaron varios lotes de Egipto y Marruecos con 19 sustancias activas no autorizadas en la UE

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La Red de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos (RASFF) de la Unión Europea ha detectado esta temporada los primeros lotes de naranjas procedentes de Egipto que contienen residuos de fitosanitarios y pesticidas cuyo uso está prohibido en la UE o que superan los límites máximos de residuos permitidos. Entre ellos se ha identificado chlorpropham, un herbicida y regulador de crecimiento vetado en Europa desde 2019, con concentraciones de hasta 21 veces el límite comunitario en un cargamento interceptado en Italia.
En España también se han registrado casos de naranjas importadas con residuos de fitosanitarios prohibidos: durante 2025, los controles fronterizos detectaron varios lotes provenientes de Egipto y Marruecos que contenían hasta 19 sustancias activas no autorizadas en la UE, incluyendo herbicidas e insecticidas vetados. Aunque algunos de los productos fueron retirados antes de llegar al mercado, estos hallazgos ponen de manifiesto la insuficiencia de los controles del Gobierno de Pedro Sánchez, que sólo inspeccionan una fracción mínima de las importaciones —cifrados en un 04% en distintos casos—, y evidencian un riesgo real para la salud pública y la seguridad alimentaria, generando preocupación entre agricultores y consumidores españoles.
Este caso no es aislado: desde principios de 2026 ya se han notificado siete incumplimientos de productos hortofrutícolas egipcios a través del RASFF, y en 2025 se registraron 131 rechazos de importaciones por residuos no autorizados, de los cuales 83 correspondieron a frutas y hortalizas y 26 específicamente a cítricos. El año anterior, 2024 marcó un récord con 180 interceptaciones, incluyendo 34 cítricos, acumulando en los últimos cinco años un total de 672 detecciones de productos con residuos prohibidos o que exceden los límites comunitarios.
El gobierno español de Pedro Sánchez pasa por alto la inmensa mayoría de los controles de las importaciones hortofrutícolas, ya que se estima que sólo se inspecciona aproximadamente el 0,4 % de los lotes que entran al país, dejando pasar la gran mayoría sin verificación.
Esta cifra refleja una vigilancia mínima frente a posibles residuos de fitosanitarios prohibidos, como los detectados en naranjas importadas de Egipto y Marruecos, lo que genera preocupación entre agricultores, consumidores y expertos en salud pública. Según los sectores afectados, esta falta de inspección efectiva equivale a mirar para otro lado, exponiendo innecesariamente a la población a riesgos químicos que podrían haberse evitado con controles más estrictos y sistemáticos.
Datos oficiales europeos
- Según los datos oficiales del RASFF, al cierre de 2025 se registraron 949 rechazos de productos hortofrutícolas importados de terceros países porque contenían materias activas no autorizadas en la UE o superaban los límites máximos de residuos permitidos, frente a 892 en 2024, lo que supone un incremento del 6,5 % interanual. Turquía y Egipto fueron los principales orígenes de estos rechazos, con 295 y 81 interceptaciones respectivamente.
- En concreto sobre cítricos, Egipto acumuló en 2025 un total de 131 interceptaciones notificadas por el RASFF, de ellas 26 en cítricos, incluyendo naranjas, debido a la presencia de sustancias no autorizadas.
Las materias activas detectadas en estos productos abarcan una serie de insecticidas y herbicidas prohibidos desde hace décadas en la agricultura europea, como chlorfenapyr, phenthoate, profenofos, diazinon, dimetoato, clorpirifos y flumetralin, además del ya mencionado chlorpropham, que no están autorizados para uso agrícola en la UE y están asociados a riesgos para la salud y el medio ambiente.
Controles que no reflejan la magnitud del problema
Los agricultores y asociaciones del sector citrícola denuncian que los controles oficiales de las importaciones —que son en muchos casos aleatorios y reducidos en porcentaje— no son suficientes para garantizar que solo entren productos seguros al mercado europeo; denuncian además que estas importaciones representan una competencia desleal para los productores españoles, que deben cumplir con estándares fitosanitarios estrictos.
El debate que surge de estos hechos pone de manifiesto una laguna en los mecanismos de control y acción preventiva de las autoridades sanitarias europeas y nacionales: pese a los numerosos rechazos, no siempre se adoptan medidas más duras, como elevar drásticamente los porcentajes de inspección o suspender importaciones cuando se detectan tendencias preocupantes, algo que asociaciones agrarias reclaman insistentemente.
Riesgo potencial para la salud pública
Aunque los productos detectados con residuos prohibidos han sido interceptados antes de llegar al consumidor final, los casos evidencian posibles fallos en las cadenas de control fronterizas que podrían permitir la entrada de frutas con residuos peligrosos si no se refuerzan los mecanismos de verificación. Dado que muchos de estos compuestos están vetados en la UE debido a su potencial toxicidad —incluyendo efectos sobre el sistema nervioso, desarrollo y reproducción—, su presencia en alimentos importados plantea preocupaciones legítimas de salud pública si no se vigila con mayor rigor.
Frente a este escenario, asociaciones y agricultores españoles que estos días han alargado sus protestas en Madrid, por estos motivos y otros como el acuerdo europeo con Mercosur, piden transparencia total en los datos de inspección y un aumento significativo de los controles, así como sanciones y medidas que garanticen que los estándares europeos se aplican tanto a productos cultivados dentro de la UE como a los que se importan.