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Ni Francia ni Italia: el pueblo con más bodegas por habitante del mundo está en este pueblo de Álava

pueblo bodegas
Blanca Espada

España es un país de vino, aunque cuando se habla de los grandes viñedos y bodegas siempre aparecen en la conversación, Francia e Italia. Sin embargo, somos nosotros los españoles los que podemos presumir de tener el pueblo con más bodegas por habitante del mundo. Se trata de Villabuena de Álava, un municipio de apenas 300 personas por lo que acumula más bodegas que habitantes. Suena exagerado, pero es real y de él te ofrecemos ahora todos los detalles.

En Villabuena de Álava cada vendimia deja claro que el vino no es sólo economía, sino una forma de vida. El paisaje acompaña ya que podemos encontrar laderas suaves, montes que resguardan al valle y el arroyo Herrera cruzando el casco urbano. Todo ello crea una imagen que ayuda a entender por qué este rincón de Rioja Alavesa se ha hecho un hueco muy particular en el mapa. Quien hace una escapada y llega por primera vez suele sorprenderse con las casas señoriales, las bodegas familiares que aparecen casi en cada calle y ese contraste entre arquitectura antigua y proyectos enológicos más modernos. De este modo, en pocos metros se mezclan casonas del pasado, templos que han aguantado siglos y bodegas que abren sus puertas al visitante sin grandes ceremonias. Es un lugar pequeño, sí, pero que tiene más historia (y más bodegas) de la que parece a simple vista.

El pueblo con más bodegas está en este pueblo de Álava

Situado al sur de Álava, en plena Cuadrilla de Laguardia–Rioja Alavesa, el municipio de Villabuena extiende a ambos lados del arroyo Herrera. El resto del término municipal son paisajes abiertos que se pierden entre hileras de viñas. Desde cualquier punto del pueblo, el horizonte está marcado por el verde y el ocre del viñedo, según la época del año, con la Sierra de Toloño al fondo como telón natural.

El centro urbano conserva un conjunto de casas señoriales que hablan del pasado próspero de la zona. Entre las más destacadas se encuentran la Casa del Indiano y la Casa del Marqués de Solana, de fachadas imponentes y detalles que recuerdan a la arquitectura civil de los siglos pasados. A ello se suman la iglesia parroquial de San Andrés, construida entre los siglos XVI y XVIII, y la ermita de San Torcuato y Santa María, que mantiene restos románicos en su interior.

El récord que sorprende al mundo

Pero lo que realmente distingue a Villabuena es su relación con el vino. Con alrededor de 300 habitantes y más de 40 bodegas, otras fuentes elevan la cifra a unas 45, este pequeño municipio supera a cualquier región vinícola internacional en número de bodegas por persona. Dicho de otro modo: casi cada familia del pueblo está vinculada a una bodega, ya sea de producción artesanal, de carácter familiar o parte de proyectos consolidados dentro de Rioja Alavesa.

La proporción es tan llamativa que ha hecho que Villabuena aparezca en reportajes y guías especializadas como un caso único en el mundo. En los últimos años se ha convertido en una referencia para enoturistas que buscan algo diferente: no grandes nombres, sino una concentración de bodegas pequeñas y medianas donde la tradición y el carácter local dominan.

Entre ellas destacan bodegas tan reconocidas como Luis Cañas, Izadi, La Marquesa – Valserrano, Arabarte, Zintzo y muchas otras que forman un entramado casi inabarcable en tan pocos kilómetros. Y lo mejor es que todas ellas están tan cerca unas de otras que las visitas, catas y paseos entre viñas se convierten en parte natural del recorrido.

Un destino enológico donde la experiencia lo es todo

Además del número, lo que realmente atrae es la forma de vivir el vino. En Villabuena, las bodegas no son únicamente un negocios ya que prácticamente todas pertenecen a proyectos familiares donde se comparte historia, técnicas heredadas y la manera particular que cada casa tiene de interpretar la uva. Muchas ofrecen visitas guiadas, degustaciones, recorridos por calados históricos y propuestas de enoturismo que van desde catas comentadas hasta actividades entre viñedos.

Con todo ello, se demuestra que el pueblo ha sabido convertir esta densidad de bodegas en una oportunidad. El enoturismo ha crecido sin alterar la esencia del lugar, pero además, para muchos visitantes, la sorpresa no es sólo el vino, sino descubrir un entorno tan bien conservado, con casonas tradicionales conviviendo con construcciones modernas diseñadas para la elaboración y crianza.

Qué más puede disfrutarse en Villabuena

Aunque el vino sea el motor económico y cultural, Villabuena también conserva un calendario festivo propio. Sus celebraciones más importantes tienen lugar el 15 de mayo, en honor a San Torcuato, y el 30 de noviembre, día de San Andrés. Son fiestas pequeñas, muy vinculadas al ritmo agrícola y a las costumbres locales, que muestran un pueblo donde la comunidad sigue marcando el rumbo de lo que se celebra y cómo se celebra.

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