Parece la Capilla Sixtina, pero está en un remoto pueblo de Soria y es mucho más antigua que la de Miguel Ángel
La llamada «Capilla Sixtina» del arte medieval español se encuentra lejos de los grandes núcleos urbanos y de los circuitos turísticos más transitados. Se trata de un edificio del siglo XI que descansa en un pueblo de Soria y que destaca por su concepción arquitectónica. Ni que hablar del increible programa pictórico que decoró su interior.
Que sea comparado con la Capilla Sixtina vaticana no responde a una cuestión cronológica ni de tamaño, sino al impacto visual y simbólico que tuvo su decoración mural. En este espacio reducido se concentraron influencias cristianas e islámicas propias de un territorio de frontera, dando lugar a uno de los conjuntos más estudiados del prerrománico y el románico peninsular.
Está en un pueblo de Soria: ¿Cuál es el edificio que parece a la Capilla Sixtina?
En Casillas de Berlanga, un núcleo dependiente del municipio soriano de Caltojar, se levanta la ermita de San Baudelio, definida durante décadas como la «Capilla Sixtina» del arte mozárabe.
La expresión se explica por la presencia de un ciclo pictórico que cubría por completo muros, bóvedas, columnas y nervaduras, sin recurrir a elementos decorativos de madera. Todas las superficies estaban revestidas con yeso y decoradas al temple, una técnica habitual en la pintura románica temprana.
Construida a finales del siglo XI, la ermita presenta una planta sencilla, formada por una nave única y un ábside cuadrado.

Sin embargo, el interior rompe con esa austeridad inicial mediante soluciones arquitectónicas poco comunes, como la gran pilastra central de piedra que se abre en ocho arcos de herradura.
Esta estructura, conocida como la palmera de San Baudelio, sostiene la bóveda y remite de forma clara a modelos de Al-Ándalus.
Arquitectura y herencia mozárabe de la ermita de San Baudelio
La singularidad de esta ‘Capilla Sixtina’ soriana se explica en gran medida por el contexto histórico en el que fue levantada. La zona formaba parte de una franja fronteriza entre territorios cristianos y musulmanes, lo que favoreció la convivencia de tradiciones constructivas distintas. Los arcos de herradura, la tribuna elevada y la linterna superior muestran esa mezcla de influencias.
La linterna, una pequeña cámara inaccesible situada sobre la palmera central, ha sido interpretada por algunos investigadores como un espacio destinado a custodiar reliquias o textos sagrados.
A los pies del templo se sitúa la tribuna del coro, sostenida por arcos de herradura sobre columnas sencillas, que recuerda a una pequeña sala hipóstila. Desde este espacio se accede a una cueva excavada en la roca, probablemente vinculada al origen eremítico del lugar.
Las pinturas murales que justifican la comparación con la Capilla Sixtina
El elemento que consolidó la fama de San Baudelio como ‘Capilla Sixtina’ fue su programa pictórico, datado en el siglo XII.
Las escenas combinaban episodios del Nuevo Testamento con motivos profanos poco habituales en templos cristianos, como cacerías, animales exóticos y figuras inspiradas en modelos orientales. Elefantes, dromedarios, halconeros o guerreros compartían espacio con representaciones de la Pasión, la Santa Cena o las bodas de Caná.

Los especialistas atribuyen estas pinturas a tres autores distintos, conocidos de forma convencional como el Maestro de Maderuelo, el Maestro de San Baudelio y un tercer pintor de menor calidad técnica.
El uso de una paleta cromática reducida y la adaptación de modelos iconográficos diversos refuerzan el carácter excepcional del conjunto, considerado uno de los más antiguos de la pintura románica en España.
Restos de la ermita de San Baudelio exparcidos por el mundo
La historia de esta «Capilla Sixtina» medieval quedó marcada por un episodio clave ocurrido en 1922. Parte de las pinturas murales fueron vendidas por los propietarios del templo a un anticuario, lo que permitió su arranque y posterior salida del país.
A pesar de las protestas generadas, el Tribunal Supremo declaró legal la operación en 1925, lo que facilitó su dispersión por museos de Estados Unidos.
Hoy, algunos de esos frescos se conservan en instituciones como el Museo Metropolitano de Nueva York, el Museo de Bellas Artes de Boston o el Museo de Arte de Cincinnati. Otros regresaron a España en 1957 y se custodian en el Museo del Prado.
La ermita, dependiente actualmente del Museo Numantino de Soria, mantiene los restos de su decoración original y permite comprender la dimensión que tuvo este espacio en la Edad Media.
Información práctica para visitar la ermita de San Baudelio
La ermita de San Baudelio de Berlanga, se encuentra a unos dos kilómetros de Casillas de Berlanga. El acceso se realiza por la carretera SO-152, con un desvío señalizado entre Casillas de Berlanga y Caltojar, desde donde un corto tramo conduce directamente al monumento.
El templo depende del Museo Numantino de Soria y cuenta con horarios regulados que varían según la época del año.
Durante los meses de verano, entre abril y septiembre, abre de martes a sábado en horario de mañana y tarde, mientras que los domingos y festivos lo hace únicamente por la mañana. En invierno, el horario se reduce, manteniéndose el cierre los lunes salvo festivos.
Por último, el acceso se interrumpe un cuarto de hora antes del cierre. La visita se realiza en un espacio reducido, sin acceso al coro por motivos de conservación.