Halloween a la española

Aunque Halloween sea una fiesta pagana reconvertida en la mayor campaña publicitaria de la industria cinematográfica del terror, hay que reconocer que en España, imperio que fue punta de lanza del catolicismo, nos va como anillo al dedo. La noche en la que los espíritus abandonan sus tumbas para caminar entre los vivos es un fiel reflejo de la actualidad patria.

Asomarse a la prensa es adentrarse en un pasaje del terror plagado de supersticiones y personajes de Serie B: la Junta Electoral expedienta a Pedro Sánchez por utilizar fondos públicos para jugar a trick or treat (truco o trato) con el resto de formaciones políticas; encapuchados de negro (a los que solo les falta la guadaña) impiden el acceso a las universidades a los estudiantes; los independentistas convierten Cataluña en una hoguera gigante para quemar al Estado opresor como a Las Brujas de Salem; Torra, como el padre Karras en El exorcista, tratando de expulsar de Cataluña al demonio que habla la lengua de las bestias; el gobierno exhuma los huesos de Franco y anuncia el inicio de La Guerra Z-ombiLa Oz de la Santa Muerte segando la memoria de los libros; una líder de Podemos, como Verónica, roba y se hace fotos con un crucifijo invertido; ; Errejón poseído por Sánchez, como el niño Damian en La Profecía, acecha a Pablo Iglesias… Todos los clásicos del terror (La Noche de los Muertos Vivientes, Psicosis, El Resplandor, La Semilla del Diablo, Alien, el Octavo Pasajero, Los Chicos del Maiz, etc) tienen su remake político en la España actual.

En el año 2007 se estrenó “30 Días de Oscuridad”. Una película de terror ambientada en Barrow, un pequeño pueblo de Alaska que durante 30 días al año vive en una noche continua. Esta circunstancia es aprovechada por un grupo de vampiros sedientos de sangre para no dejar títere con cabeza. El director, David Slade, crea magistralmente una atmosfera opresiva y angustiosa de la que ni espectadores ni protagonistas podrán escapar hasta que lleguen los primeros rayos de sol. Algo parecido está pasando en España. Los ciudadanos viven en una noche de terror ininterrumpida mientras ven como van muriendo sus aspiraciones de futuro. Es cierto que todos los países están aquejados del mismo mal, todos tienen sus Chucky; Maduro, Kirchner, Johnson, Trump, Salvini, etc. La diferencia es que, en nuestro país, como en la película Scary Movie, tenemos a demasiados villanos juntos. Y no dan miedo, dan pena.

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