A buenas horas, mangas verdes

Adif Adamuz

Si todo ha funcionado bien y nada hay de lo que el ministro Óscar Puente pueda arrepentirse, que el Gobierno de Pedro Sánchez haya destinado 6,8 millones a mejorar el sistema de inspección de las vías de tren 19 días después de la tragedia de Adamuz (Córdoba), que costó la vida a 46 personas, es pura coincidencia. O sea, que no hay que ser mal pensado y establecer sectarias relaciones causas-efecto.

Si el operador ferroviario Adif ha convocado un concurso público para la instalación de nuevos equipos de medida en cuatro trenes de auscultación es porque ya estaba previsto y no cabe establecer torticeras vinculaciones entre el accidente mortal y la mejora en el sistema de inspecciones de las vías.

En concreto, este contrato lleva por objeto el «suministro y montaje de equipos de medida Global System for Mobile Railways (GSM-R) en cuatro trenes de auscultación, actualización del servidor central del laboratorio y mantenimiento». La licitación se produce apenas tres semanas después del trágico siniestro y su importe es de 6.897.597,74 euros (impuestos incluidos), con un plazo de ejecución de 51 meses. Por su parte, las empresas candidatas tienen hasta el próximo 9 de marzo para la presentación de sus ofertas.

El contrato en cuestión que acaba de licitar el operador ferroviario se refiere a una mejora del sistema de inspección de los 3 nuevos vehículos Stadler y el 106 Talgo, conocido también como Doctor Avril, y tiene como objetivo el «suministro e instalación de equipos de medida de GSM-R embarcados en el nuevo tren auscultador de alta velocidad fabricado por Talgo, así como su mantenimiento durante cuatro años; el suministro e instalación de equipos de medida de GSM-R embarcados en los tres nuevos trenes auscultadores fabricados por la UTE Stadler Rail-Mermec, así como su mantenimiento durante cuatro años; y la actualización del servidor central instalado en el Laboratorio de Villaverde y del respondedor, así como su mantenimiento durante cuatro años». Insistimos, y obsérvese la ironía: a buenas horas, mangas verdes.

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