Andalucía se libra del caciquismo socialista

Andalucía se libra del caciquismo socialista

Se acabó el tira y afloja en Andalucía. El PP y VOX, tras arduas horas de negociación sin la colaboración de Ciudadanos en la mesa de discusión, han firmado un acuerdo vertebrado en 37 medidas para investir a Juan Manuel Moreno Bonilla como presidente de la Junta y acabar con la enfermiza era de dominación socialista. Con esta rúbrica histórica, tanto los de Santiago Abascal como los de Pablo Casado, han demostrado que con compromiso y sensatas cesiones por ambas partes es posible llegar a alianzas de gobernabilidad que lleven aire fresco a una región aniquilada social y económicamente por el rodillo manejado por el PSOE, y quizá sirvan de banco de prueba de cara a pactos de carácter nacional.

Las cifras que ha dejado en herencia el Gobierno de Susana Díaz, que son tozudas y no dejan lugar a ninguna ambigua interpretación, demuestran que el socialismo ya estaba durando demasiado y que se necesitaba una regeneración inaplazable y urgente por parte de nuevas siglas. Andalucía tiene la tasa de paro más alta de toda España, según los datos del Ministerio de Empleo, la región cuenta con casi 800.000 desempleados a cierre de 2018 y el ritmo de crecimiento del PIB ha sido del 2,5% –por debajo de la media nacional–, una cifra que se ralentizará hasta el 2,3% este 2019, según Funcas. Pero no sólo eso, además, el caso de los ERE contra 21 ex altos cargos de la Junta ha llevado al banquillo de los acusados a dos ex presidentes que manejaron Andalucía durante 25 años: Manuel Chaves y José Antonio Griñán –maestro de Díaz– o a la ex ministra Magdalena Álvarez. Una veintena de dirigentes socialistas a los que se les acusa de urdir un “sistema opaco” para repartir casi 850 millones de euros a empleados de empresas en problemas.

Sorprende que Juan Marín, el líder regional de Ciudadanos, y a pesar de ocupar la vicepresidencia con el apoyo de los 12 diputados regionales de VOX, siga defendiendo que “sólo han negociado un Gobierno de 47 escaños” con el PP e ignore por completo la presencia de los verdes en la Cámara autonómica. Unas palabras del futuro número dos de la Junta que hacen vislumbrar una legislatura algo espinosa. Si los naranjas siguen esquivando a VOX para cualquier negociación serán incapaces de sacar adelante las profundas reformas que necesitan para devolver a los andaluces un Estado de Bienestar forjado sobre la prosperidad económica y la creación de empleo, dos de los puntos esenciales que han llevado a VOX y PP a confluir en una alianza sin precedentes. Definitivamente, 36 años de ineficacia y caciquismo socialista en Andalucía bien merecían este pacto.

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