Acabemos con el terror y el hambre del dictador Maduro

Acabemos con el terror y el hambre del dictador Maduro

Ha llegado el momento de acabar con Nicolás Maduro y que el dictador sea apartado sin ninguna contemplación del Gobierno de Venezuela. Los venezolanos, sometidos durante décadas a las arbitrariedades y el terror de la dictadura chavista, primero con Hugo Chávez y más tarde con Maduro, merecen que la comunidad internacional en bloque les apoye en esta nueva etapa de esperanza, democracia real y libertad que parece vislumbrarse gracias a Juan Guaidó. Un ‘mesías’ que, ante la algarabía de miles de personas que marchaban en el centro de Caracas contra la tiranía del Ejecutivo salido de unas urnas sin garantías constitucionales, se ha proclamado “presidente encargado” del país latinoamericano y se ha comprometido a llevar a cabo una transición democrática que libere a los oprimidos venezolanos del chavismo.

Tras la autoproclamación, Guaidó –delfín del opositor Leopoldo López– ha conseguido el espaldarazo internacional a este valiente movimiento teñido de libertad que Venezuela llevaba años intentando alcanzar. El presidente de la Asamblea Nacional ya ha sido reconocido como líder legítimo por toda América Latina–a excepción de Cuba, Bolivia y México–, así como por EEUU y Canadá. En España, el Gobierno de Pedro Sánchez, se ha parapetado tras las tibias declaraciones oficiales realizadas por la UE, sin pronunciarse de manera oficial, aunque tras las declaraciones de Josep Borrell, parece que es reticente a reconocer la legitimidad de Guaidó alegando que no van a hacer “seguidismo de nadie” y escudándose en “la unidad de acción” de Bruselas.

Más osados que el PSOE han sido PP, VOX y C’s que han pedido al Ejecutivo socialista que reconozca al nuevo presidente; mientras que Alberto Garzón y Pablo Iglesias tildan esta liberación del pueblo venezolano de “golpe de Estado” y piden que el ejército proteja “la democracia y la paz”. Una armonía social que, a tenor de los datos del Observatorio Venezolano de la Violencia, no es más que un delirio: Venezuela cerró 2018 como el país más violento del continente latinoamericano donde más de 7.000 muertes fueron a manos de las fuerzas de seguridad.

Venezuela, una de las naciones más ricas del mundo en recursos naturales como el petróleo, está profundamente devastada económica y socialmente por la ruinosa gestión de un Ejecutivo infecto de casos de corrupción. Según datos oficiales de ACNUR, hay alrededor de 375.000 solicitantes de asilo y más de 3 millones de refugiados que se han ido del país huyendo del hambre, el déficit de medicinas y servicios esenciales, así como de la inseguridad y las amenazas de un sistema dictatorial que usa la violencia para controlar a los ciudadanos y privarles de lo más preciado que brinda la democracia y que ahora Guaidó tiene la misión de recuperar: la libertad y los valores democráticos.

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