Especies invasoras

Suena insólito, pero la ciencia lo respalda: el alga que pasó de ser especie invasora a ladrillo para construir casas

Sargazo, especie invasora, curiosidades, naturaleza
Recreación artística de sargazos y ladrillos. Foto: elaboración propia
  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Durante años, el sargazo fue sinónimo de crisis ambiental en el Caribe. La llegada masiva de esta especie invasora alteró ecosistemas, paralizó la actividad turística y obligó a destinar millones de euros a su retirada.

No obstante, la ciencia y la innovación han conseguido dar un giro inesperado. Actualmente, esa misma alga que invadía las playas se ha convertido en un material de construcción capaz de levantar viviendas resistentes, eficientes y más sostenibles.

El sargazo, de especie invasora a convertirse en ladrillos ecológicos para construir viviendas

El punto de inflexión se produjo en 2018, cuando el Caribe mexicano quedó cubierto por cerca de 20 millones de toneladas de sargazo, según datos difundidos por Click Petróleo e Gás.

Ante un problema de dimensiones inéditas, un grupo de emprendedores y técnicos en Quintana Roo optó por cambiar el enfoque: tratar el alga no como un residuo, sino como un recurso.

Tras varios ensayos, lograron integrar el sargazo en un bloque de construcción mezclándolo con arcilla y arena. El resultado fue un ladrillo ecológico que ofrece prestaciones superiores a muchos materiales tradicionales, abriendo una nueva forma para la arquitectura sostenible en zonas costeras.

Ladrillos de sargazo: la ciencia y la ingeniería avalan su resistencia

Uno de los principales obstáculos iniciales fue el escepticismo. Construir con algas sonaba poco fiable. Sin embargo, las pruebas técnicas desmontaron las dudas.

Ensayos de compresión citados por Intriper revelan que estos bloques alcanzan resistencias de hasta 60 kilogramos por centímetro cuadrado, muy por encima de los mínimos exigidos por los códigos de edificación en México.

El proyecto más conocido, Sargablock, fue desarrollado por Omar Vázquez Sánchez, director de Blue Green México. La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha certificado la durabilidad del material, destacando el papel de las fibras naturales del sargazo, que refuerzan la estructura interna del ladrillo.

Construcción sostenible con algas: eficiencia térmica y ahorro energético

Aparte de su resistencia, los ladrillos de sargazo destacan por su comportamiento térmico. Según información recogida por México Desconocido, su baja conductividad permite mantener interiores más frescos en climas cálidos, reduciendo de forma notable la necesidad de aire acondicionado.

Este aislamiento natural puede traducirse en un ahorro energético de entre el 30% y el 60%, un factor clave en regiones donde el calor extremo es cada vez más frecuente.

Además, al no requerir hornos industriales para su fabricación, el proceso reduce de manera significativa la huella de carbono frente a los ladrillos convencionales.

Sargazo y vivienda social: retos químicos y soluciones seguras

Antes de convertirse en material constructivo, el sargazo debe pasar por un tratamiento riguroso. El alga absorbe sales y metales pesados del mar, por lo que cada lote se somete a procesos de lavado y control para garantizar que el producto final sea seguro y no corrosivo, tal y como explican los desarrolladores del proyecto.

Gracias a su bajo coste, hasta un 50% inferior al de los ladrillos tradicionales, estos bloques ya se han utilizado en viviendas de interés social, escuelas y centros comunitarios. Ejemplos como la «Casa Angelita» demuestran que es posible transformar una catástrofe ambiental en una solución real para la construcción sostenible.

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