Naturaleza

Los investigadores no se lo creen: un estudio explica cómo algunos árboles resisten sequías prolongadas

Árbol, naturaleza, ciencia
Árbol durante una sequía.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

La naturaleza es un escenario que nunca deja de sorprender, y en ese contexto los árboles destacan por su capacidad de adaptación. Entre las olas de calor, los suelos cada vez más secos y la presión humana (que se traduce en deforestación, tala y cambios de uso del suelo), las amenazas se acumulan y ponen en peligro su resistencia, pero no todos caen.

Hay árboles que, a pesar de todo, aguantan sequías prolongadas y siguen creciendo. Según explican los expertos, esa resistencia no es casualidad, sino de ajustes biológicos muy concretos que empiezan bajo tierra.

Un estudio revela cómo algunos árboles logran resistir sequías prolongadas

El estudio Drying suppresses fine root production to 1 m depths and alters root traits in four distinct tropical forests analiza qué ocurre en las raíces cuando la lluvia deja de llegar con normalidad. El trabajo lo lidera un equipo de la Universidad Estatal de Colorado y se desarrolló durante cinco años en cuatro bosques tropicales de Panamá, dentro del experimento conocido como PARCHED.

Para recrear una sequía persistente, los investigadores instalaron estructuras que desviaban gran parte de la lluvia y aislaron el suelo con zanjas revestidas de plástico. Así lograron reducir hasta un 70% del agua que normalmente llega al terreno. Con ese escenario forzado, siguieron de cerca cómo reaccionaban los árboles.

En las capas superficiales del suelo, las más ricas en raíces finas, la sequía redujo de forma notable la producción y la biomasa radicular. En algunos casos, el descenso rondó el 50% en los primeros centímetros del suelo. Esto importa porque esas raíces son clave para absorber agua, nutrientes y para alimentar el carbono del suelo cuando se renuevan.

Aun así, cuando la superficie se volvió hostil, muchas especies empezaron a enviar raíces finas hacia capas más profundas, donde la humedad aguanta mejor durante los periodos secos. Esa redistribución se repitió en casi todos los bosques estudiados, con diferencias según el tipo de suelo y la fertilidad.

Otro ajuste que despertó la atención del equipo fue el aumento de la colonización por hongos micorrízicos en las raíces que permanecían cerca de la superficie. Estos hongos forman una alianza directa con las plantas y facilitan la captación de agua y nutrientes.

Cómo se detectaron los cambios en las raíces de los árboles

Los científicos combinaron muestreos periódicos de suelo, trampas de raíces que permiten medir crecimiento nuevo y sistemas de cámaras subterráneas, conocidos como minirrizotrones, que registran la evolución de las raíces hasta cerca de un metro de profundidad sin destruir el suelo.

Ese enfoque permitió ver que aunque las raíces profundas actúan como una vía de escape frente a la sequía, no compensan por completo la pérdida de raíces superficiales. La mayor parte de la biomasa radicular sigue concentrándose arriba, y su reducción puede traducirse en menos carbono almacenado en el suelo a largo plazo.

Por otro lado, los cambios observados no fueron idénticos en todos los bosques. El más húmedo y con suelos más pobres mostró una respuesta más limitada en profundidad, lo que sugiere que la capacidad de adaptación también depende de las condiciones previas del ecosistema y de las especies que lo forman.

Los autores insisten en que estos ajustes funcionan como una solución temporal, ya que los árboles se adaptan, pero tienen límites.

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