El novio de Ayuso presentará las costas del juicio de García Ortiz que lleva 47 días sin abonar la multa
El ex fiscal general no pagará de su bolsillo la multa y la cuantía aún no ha llegado a la cuenta de González Amador

Alberto González Amador, novio de Isabel Díaz Ayuso, presentará las costas del juicio al ex fiscal general del Estado Álvaro García Ortiz, que lleva más de un mes y medio sin abonar en su banco la multa de la condena del Tribunal Supremo.
El pasado 12 de diciembre de 2025, los jueces del Alto Tribunal requirieron que Álvaro García Ortiz pagase 10.000 euros al novio de Ayuso. La multa llegó tras ser condenado por revelación de secretos al filtrar su caso a la prensa.
El dinero de la multa no ha llegado a la cuenta del novio de Ayuso 47 días después de ser requerido. El Tribunal Supremo tampoco ha trasladado nada a sus abogados sobre cuándo se cobrará esta cuantía que se estipuló en la sentencia condenatoria de Ortiz.
La defensa del novio de Isabel Díaz Ayuso, además, presentará en los próximos días las costas del juicio que también tendrá que abonar Álvaro García Ortiz. Las costas se estipularán en base a unas tablas predeterminadas.
Su asociación paga al novio de Ayuso
El que fuera fiscal general del Estado no pagará al novio de Ayuso con su propio bolsillo. Ha hecho que su asociación de fiscales, la Unión Progresista de Fiscales (UPF), se haga cargo del pago.
La UPF hizo público un comunicado en el que aseguraba que ya se ha cubierto íntegramente las responsabilidades pecuniarias derivadas de la sentencia dictada contra Álvaro García Ortiz —la multa y la responsabilidad civil— gracias a la respuesta solidaria de los miembros de la asociación.
«En apenas unos días, decenas de fiscales, de todos los territorios y categorías, han respondido a un llamamiento que no era económico, sino ético. Un gesto colectivo que expresa algo muy sencillo y profundo a la vez: que nadie debe quedarse solo cuando actúa conforme a la ley, a su conciencia profesional y en defensa de una institución constitucional», explicaron.
Y prosiguieron: «Junto a las aportaciones de compañeras y compañeros, hemos recibido mensajes de ciudadanos y ciudadanas que, sin pertenecer al Ministerio Fiscal, se han puesto en contacto con esta asociación para manifestar su deseo de colaborar y así finalmente han hecho».
El pago viene motivado, según la UPF, en que Álvaro García Ortiz asumió en primera persona una responsabilidad institucional que protegía a la Fiscalía en su conjunto.
«Defender a un compañero en estas circunstancias es también defender la dignidad del servicio público, la independencia profesional y la idea de que la justicia nos concierne a tod@s», zanjaron en un comunicado difundido desde el Secretariado de la Unión Progresista de Fiscales el pasado 22 de enero.
Pese a que la colecta ha llegado a buen término y ya se tiene el dinero para pagar al novio de Ayuso, desde el Supremo aún no se ha efectuado el pago. Tampoco consta en el procedimiento que se haya hecho la transferencia a la cuenta de Amador.
Pendientes de la nulidad
Álvaro García Ortiz también presentó un incidente de nulidad contra la sentencia del Tribunal Supremo que le condenó a través de la Abogacía del Estado. La Fiscalía también pidió que se anulase la sentencia. Ambos pidieron que se declarase la nulidad del fallo alegando vulneración de derechos fundamentales.
Las partes personadas en el procedimiento se han pronunciado sobre esta petición presentando alegaciones. El sindicato Manos Limpias —que ejerce la acusación popular a través del letrado Víctor Soriano— ha presentado un escrito de oposición pidiendo que se desestime el incidente de nulidad.
«Los incidentes formulados por el Ministerio Fiscal y por la representación procesal del condenado Álvaro García Ortiz no se fundan en la vulneración de derechos fundamentales como consecuencia de la sentencia y que hubieran causado indefensión. Lo que se pretende es únicamente una impugnación ordinaria de la Sentencia por discrepar con sus razonamientos, lo que no puede admitirse con respecto a un pronunciamiento firme», explica la acusación popular.