Adiós a uno de los mercados más icónicos de Madrid: el cierre inesperado que nadie vio venir
El mercado más emblemático de Madrid cierra por una renovación que se prevé larga
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Si hay algo que marca el día a día en Madrid, esos son sus mercados. Es ahí donde podemos comprar, pasear y como no, degustar grandes platos. De hecho, muchos aprovechan que pasan por alguno o que visitan los más emblemáticos para comer, comprar género de calidad y cómo no, admirar que la estructura de prácticamente todos ellos es digna de admiración. Sin embargo, el más famoso de los mercados de Madrid, el de San Miguel, ha cerrado sus puertas este mes de enero y son muchos los que no saben qué ha pasado.
Los responsables para el cierre del Mercado de San Miguel han explicado que la decisión llega por obligación, no por estrategia. El inmueble, levantado en 1916 y convertido en mercado gastronómico en 2009, llevaba tiempo dando señales de desgaste. De hecho, en 2023 tuvo que desalojarse tras una inspección que detectó daños en la estructura de hierro. A partir de ese momento, la dirección asumió que era imposible mirar hacia otro lado. Había que reforzar pilares, revisar cubiertas y actuar sobre una estructura que, pese a su diseño singular, no estaba preparada para soportar la actividad actual. La empresa gestora, Redevco, insiste en que la clausura es temporal, pero no maneja fechas. La intervención forma parte de la tercera fase de un plan de consolidación iniciado en 2024 y que continúa este año.
Las obras, autorizadas por el Ayuntamiento, son complejas y afectan a elementos esenciales del mercado. A ello se suma un expediente en curso para ampliar unos 168 metros cuadrados bajo rasante destinados a logística. Si esa ampliación avanza, la reapertura dependerá también de los tiempos administrativos, algo difícil de prever. Desde la empresa señalan que la prioridad es «proteger el patrimonio» y asegurar que el edificio pueda seguir en uso durante décadas, un mensaje que apunta a un proyecto de calado mayor del que imaginaban vecinos y comerciantes.
Adiós a uno de los mercados más icónicos de Madrid
Mientras los operarios trabajan en el edificio, en los despachos ocurre otra cosa. Redevco está cerrando la compra del 75% que aún controla el fondo Ares. Con ese movimiento, la firma neerlandesa pasaría a controlar el 100% del mercado en una operación valorada en más de 200 millones de euros. La cifra refleja el peso que tiene este activo en el corazón de Madrid y confirma que la propiedad quiere un proyecto más homogéneo y, previsiblemente, más ambicioso.
En el sector se interpreta este paso como una manera de dejar listo el terreno para una nueva etapa. Durante años, San Miguel se ha consolidado como un punto de referencia para el turismo gastronómico, con más de veinte puestos y una oferta centrada en productos gourmet, tapas rápidas y vinos. La sensación es que el mercado podría reabrir con un enfoque todavía más orientado al visitante internacional y con una propuesta renovada acorde al volumen económico que mueve el entorno de la Plaza Mayor.
El impacto en el entorno: dudas, obras y un vacío inesperado
El cierre se nota en el barrio. Comercios y hosteleros de los alrededores reconocen que hay menos movimiento, especialmente a primera hora de la tarde, cuando el mercado actuaba como imán para quienes paseaban por el centro. La zona sigue siendo turística, pero la ausencia de un punto tan concurrido se deja ver en el día a día. A esto se suman los accesos vallados, el trasiego de maquinaria y la incertidumbre que siempre rodea a una obra sin fecha de fin. Algunos vecinos comentan que, aunque entienden la necesidad de intervenir, no esperaban un parón tan largo y temen que la obra acabe afectando a la actividad de la zona durante meses.
Los vecinos, acostumbrados al bullicio continuo, ahora conviven con un silencio extraño. No es la primera vez que el mercado se reforma, pero esta intervención tiene un calado distinto. Lo que está en juego no es sólo la estética, sino la estabilidad del edificio y su futuro uso.
Qué cabe esperar a partir de ahora
La recomendación más realista es no hacer planes para visitarlo en las próximas semanas. Ni la empresa ni el Ayuntamiento han ofrecido plazos y la obra sigue en plena fase técnica. Las novedades llegarán, seguramente, a medida que avancen los trabajos y se resuelva el expediente de ampliación. Mientras tanto, la actividad gastronómica del centro se redistribuye hacia otros espacios, desde los soportales de la Plaza Mayor hasta mercados como San Ildefonso o San Antón, que han experimentado un ligero incremento de visitantes desde que San Miguel bajó la persiana.
Cuando reabra, el Mercado de San Miguel no será exactamente el mismo. Entre la consolidación estructural, la operación empresarial y la posible ampliación subterránea, todo apunta a una reapertura más alineada con el turismo y con una oferta renovada. Hasta entonces, toca convivir con las obras y esperar a que el edificio recupere su actividad sin comprometer su seguridad.
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