El futuro de Turquía en la OTAN está en entredicho

Turquía
El presidente turco Erdogan en una reciente imagen. (Foto: AFP)

La compra por parte de Turquía del sistema de defensa aéreo antimisiles S-400 Triumf de Rusia no cesa de ser uno de los asuntos más delicados a los que se enfrenta la OTAN. El país otomano se ha convertido en el último peón entre Rusia, el eterno rival de la OTAN, y Estados Unidos, que amenaza con sanciones económicas contra Turquía e incluso con la expulsión de la Alianza. Con la organización transatlántica en sus horas más bajas, Moscú ha visto en esa operación una oportunidad para profundizar las fisuras y alejar, aún más, a algunos de los países miembros entre sí.

Con el paso de las semanas, la discordia entre EEUU y Turquía ha ido constantemente a mayores. Este fin de semana el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, dijo que esperaba que los sistemas de defensa de misiles S-400 rusos, firmados en diciembre de 2017, comenzaran a llegar a Turquía en la primera mitad de julio, informó el domingo la cadena de televisión NTV y recoge Reuters.

En respuesta, Washington le ha dado a Turquía hasta fines de julio, cuando estimaba que Ankara recibiría el pedido a Moscú, para que abandone el acuerdo del sistema de defensa de misiles ruso. Si no lo cumple, y el arma antiaérea rusa llegue a territorio turco, Washington amenaza con aplicar sanciones económicas al país en el marco de la denominada Ley para Contrarrestar a los Adversarios a través de Sanciones (ley CAATSA, por sus siglas en inglés), aprobada por el Congreso en julio de 2017 con el objetivo, entonces, de imponer sanciones a Rusia.

EEUU ya ha suspendido la entrega de cazas de combate F-35 en los últimos meses como réplica a la compra de los misiles rusos y amenaza con retirar a Turquía del programa de desarrollo de los aviones de combate F-35, en cuyo desarrollo ha participado Ankara junto con ocho países miembros de la OTAN. Además, Washington exige que Turquía devuelva los misiles rusos mientras que Ankara asegura que no cederá ante la presión de EEUU por el contrato de compra de los sistemas antiaéreos rusos S-400.

En medio de las tensiones, los legisladores estadounidenses criticaron oficialmente la política exterior y el sistema judicial de Turquía y expresaron "preocupación" por la situación de las relaciones entre ambos países. Con todo, las relaciones bilaterales entre ambos socios están al borde de la congelación.

Washington, mientras tanto, quiere vender a Turquía su sistema su sistema de misiles tierra-aire  MIM-104 Patriot, el principal competidor de los S-400 y considerado inferior al de los rusos. EEUU teme que la instalación de los S-400 rusos abra brechas de seguridad en un país miembro de la OTAN clave en un momento en que Rusia busca elevar su perfil internacional. El Gobierno turco alega que la compra de misiles rusos S-400 se debe a la necesidad y la urgencia de contar con un sistema de defensa antiaéreo, para satisfacer las necesidades de defensa, después de que fracasara el intento de adquirir el de los equipos estadounidenses años atrás.

La tensión geopolítica que esta situación conlleva ha traído una serie de advertencias de uno y otro que no hacen más que enturbiar las frías relaciones. Si no se encuentra una solución en las próximas semanas las tensiones entre EEUU y Turquía continuarán empeorándose. Washington  afirma que el acuerdo entre Rusia y Turquía, supone una amenaza para la defensa occidental y que la potencial transferencia de información entre ambos sistemas de armas podría poner en peligro secretos de la OTAN.

Hay quienes aseguran que detrás de esto existe la opción de que EEUU esté buscando sacar a Turquía de la OTAN, forzado por Washington como castigo por la compra de los sistemas rusos. Hay otros, como el analista Stephen Lendman, del Center for Reserach on Globalization, que asegura que Turquía podría retirarse de la OTAN si continúan las demandas y amenazas de EEUU. “El Ejército de Turquía ocupa el segundo lugar, después de Estados Unidos, en cuanto a la fuerza de las tropas. Salirse de la OTAN sería un golpe importante para la alianza”, afirmó Lendman. Queda por ver cuál es la postura de los otros miembros de la Alianza aunque muchos aseguran que no se le permitiría salirse ya que la retirada del país otomano de este bloque militar no corresponde con sus intereses.

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, advirtió en mayo a Turquía de que los misiles antiaéreos que ha adquirido de Rusia son incompatibles con el sistema de defensa de la Alianza. En ese momento, en la que ha sido la línea de Turquía durante el desarrollo de la crisis, Erdogan reivindicó la soberanía de su país para tomar decisiones en materia de defensa.

Turquía es desde su ingreso en la OTAN en 1952 un socio esencial y controvertido. La discriminación y represión de la población kurda o los continuos ataques a la prensa por parte de Erdogan no contribuyen precisamente a la buena imagen de una organización como la Alianza Atlántica. Las relaciones bilaterales entre EEUU y Turquía se vienen deteriorando durante los últimos años por una serie de temas. Desde la política exterior ejercida por el presidente, en especial el choque de intereses y el papel de los kurdos en la guerra de Siria.

El ultimátum de finales de julio hace pensar que las próximas semanas serán clave para el desenlace de la crisis entre los dos aliados y el futuro de la OTAN. En ese tiempo puede que se produzca una  reunión bilateral entre el presidente turco y el presidente estadounidense, Donald Trump, se producirá en el marco de la cumbre del G20 que se celebrará el 28 y 29 de junio en Osaka, en el oeste de Japón, aunque por ahora está confirmada.

Existen dudas sobre la posible salida de Turquía de la OTAN mientras Anakra rechaza la posibilidad de dar marcha atrás en su acuerdo con Moscú. Turquía, con la intención de apaciguar los ánimos, habría propuesto crear un comité conjunto de expertos para verificar si los S-400 suponen una amenaza para los F-35 o para transferir los S-400 a países amigos como Qatar. Todo está por decidir en esta carrera armamentística de Turquía que tiene en vilo a la Alianza Atlántica, Rusia y al resto de la comunidad internacional y que verá en Osaka lo que quizás sea la representación final de la crisis de los sistemas de defensa antiaéreas.

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