Cruza el estrecho de Taiwán el primer portaaviones de fabricación propia china

El presidente de China, Xi Jinping.
El presidente de China, Xi Jinping.

China ha situado a su primer portaaviones de fabricación propia en el estrecho de Taiwán, en lo que ha supuesto una maniobra remarcable que ha sido vigilada por Estados Unidos y Japón. El Gobierno chino sigue presionando así a un territorio que considera como una provincia propia.
La embarcación, conocida como 002, ha cruzado el estrecho de Taiwán, según han confirmado informaciones del Ministerio de Defensa del archipiélago taiwanés, que también indicó la presencia de fragatas chinas que le acompañaron en su trayecto.

El destino del 002 ha sido las aguas del Mar de China Meridional, donde Pekín mantiene un contencioso con países del sudeste asiático por la jurisdicción de sus aguas.

De esta forma, Islas Filipinas, Malasia, Vietnam, Brunéi y la propia Taiwán reclaman su parte de soberanía de estas aguas, donde centenares de barcos chinos actúan como “una milicia paramilitar con funciones coercitivas y de vigilancia”, según ha llegado a denunciar el Pentágono norteamericano. Y es que el país presidido por Xi Jinping ha aumentado considerablemente su presencia naval en esta zona en disputa, controlando incluso gran parte de la actividad pesquera.

El Estado chino sigue poniendo su interés en Taiwán, a la que considera como una provincia propia. Ya decidió romper lazos con el archipiélago después de que el Partido Democrático Progresista (PDP), liderado por Tsai Ing Wen y de orientación independentista, ganara las elecciones en el año 2016. Precisamente, la maniobra naval china se ha producido ahora que se aproximan las próximas elecciones de 2020, para las que la presidenta Tsai Ing Wen acaba de anunciar al número dos de la candidatura del PDP.

Recientemente, el Ministerio de Defensa chino comunicó oficialmente que no permitirá protestas independentistas contrarias a su nación e instó a Estados Unidos a respetar la situación actual.

El Ministerio de Defensa taiwanés indicó que el portaaviones había surcado de norte a sur el Estrecho y anunció que se había desplegado una flota de aviones de vigilancia y otras embarcaciones para seguir las evoluciones de las fuerzas marítimas chinas y desempeñar labores de vigilancia.

Fuentes oficiales también indicaron que el portaaviones y su grupo de acompañamiento se mantuvieron en el lado chino de la línea imaginaria que separa el estrecho de Taiwán y que fueron seguidos de cerca por el buque estadounidense USG Wayne E. Meyer y el japonés JS Shimakaze. El 002 tiene previsto volver de sur a norte para regresar al puerto de Dalian (al noreste de China) y podría hacerlo el mismísimo 11 de enero, fecha de los comicios en Taiwán.

El 002, anteriormente conocido como Tipo 001A, es el segundo portaaviones de la Armada del Ejército Popular chino, el primero de fabricación íntegra propia, y fue diseñado por los ingenieros del instituto 701 sobre la base del proyecto 1134.5 Varyag de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), que fue renombrado como Liaoning, la cual ya cruzó también el estrecho de Taiwán en una misión realizada en 2017. El novedoso 002 supone más que una variación de su predecesor y su desplazamiento y capacidades son considerablemente mayores, alcanzando las 70.000 toneladas a plena carga, frente a las 58.600 del diseño original.

Conflicto histórico

Taiwán (también conocida como China-Taipéi) cuenta en la actualidad con escasos apoyos internacionales frente al vecino gigante comunista. Recientemente, Islas Salomón y Kiribati le retiraron su apoyo diplomático dentro de la esfera del Pacífico, región en la que solamente es reconocida ya por Islas Marshall, Palau, Tuvalu y Nauru. En total, ya únicamente 15 países reconocen oficialmente a la ‘china taiwanesa’.

El Gobierno de la República Popular de China quiso tranquilizar sobre la existencia de esta última operación marítima ya que informó que no tenía un objetivo que pudiese preocupar a la comunidad internacional, ya que la misión era en principio “científica” y de entrenamiento.

A pesar de esta indicación oficial china, hay preocupación por el contencioso histórico que vienen protagonizando China y Taiwán desde que en 1949 acabase la guerra civil china. Desde entonces conviven una República China y una República Popular China (el gigante comunista actual) que se consideran ‘herederas’ de la ancestral cultura milenaria china.

Desde el fin del contencioso nacional estas dos naciones han ido evolucionando de manera muy diferente. La China continental se desarrolló hasta convertirse en la potencia que es hoy en día y Taiwán, formado por un archipiélago de islas como Formosa, las islas de Pescadores, Matsu y Kinmen, ha sido el ‘hermano pequeño’ que siempre ha necesitado el apoyo exterior de países que a lo largo de la historia han sido los tradicionales enemigos políticos de China, como es el caso de Estados Unidos o actores internacionales que estuvieron en el lado del bloque occidental capitalista mientras existió la época de la Guerra Fría, que enfrentó a los polos liderados por EEUU, por un lado, y la URSS, por otro.

Debido a su condición de nación alineada con el bloque occidental capitalista, Taiwán recibió el soporte de este bando por su carácter anticomunista y posteriormente democrático.

Aunque la gran expansión de la influencia de China y el fin del comunismo y del antagonismo entre los dos antiguos bloques comunista y capitalista ha ido difuminando este carácter especial taiwanés hasta dejar al archipiélago en ‘tierra de nadie’ a merced del expansionismo diplomático chino.

Taiwán tiene tres vías en el actual escenario. Por un lado, puede defender el mantenimiento de su estatus actual reclamando ser la ‘heredera’ de lo que siempre se ha entendido por China y buscar una reunificación (algo entendido ya como una quimera), luchar por su independencia de derecho mediante reconocimiento jurídico refundándose y renunciando a ser la ‘verdadera’ China o plegarse a una anexión completa por parte de China, que podría ser total o parcial con la fórmula de ‘un país y dos sistemas’, como ocurre con Hong Kong o Macao.

La posición de Taipéi ahora es bastante incómoda por la preminente posición que ha adquirido China en el concierto internacional. Mientras hubo aislacionismo internacional del régimen comunista no hubo problemas, pero luego todo cambió.

De hecho, Taiwán fue el país que tuvo reconocimiento internacional en todos los sentidos y plaza en la Organización de Naciones Unidas (ONU) hasta octubre de 1971, cuando la Asamblea General de la ONU aprobó, mediante la resolución 2758, que Pekín pasaba a ser el legítimo representante del pueblo chino, obligando a Taiwán a salir de la institución internacional.

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