Cerco sobre Trump en la segunda semana del impeachment

Donald Trump
Donald Trump, presidente de Estados Unidos. (Foto: AFP)
  • Pablo Rubio | atalayar.com

Continúa el impeachment sobre Donald Trump. Los testimonios de esta segunda semana de declaraciones públicas vienen a confirmar la dinámica de presiones ejercidas por Donald Trump y su núcleo más cercano sobre la Presidencia de Ucrania. El Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes trata de dilucidar si hubo presiones para que el presidente Zelensky investigase un caso de corrupción del prominente político demócrata Joe Biden y de su hijo. A cambio, Washington debía proporcionar ayuda económica y militar a Kiev.

Hubo ‘quid pro quo’

“Soy consciente de que los miembros de este Comité, a menudo, encuadran estos complicados asuntos en una cuestión simple: ¿hubo quid pro quo? La respuesta es sí”. Así de contundente se ha mostrado el testigo clave más destacado de la semana: el embajador de Estados Unidos ante la Unión Europea Gordon Sondland, un magnate del sector de la hostelería reconvertido a diplomático por obra y gracia de Trump.

Esta tesis ha sido apoyada en púbico, igualmente, por el teniente coronel Alexander Vindman, cuyo testimonio a puerta cerrada ya había causado un profundo impacto. Para respaldar su postura, el militar, de ascendencia ucraniana, se ha puesto a sí mismo de ejemplo. En su comparecencia, ha relatado cómo Alexander Danyliuk, consejero de seguridad nacional de Zelensky, le ofreció el cargo de ministro de Defensa de Ucrania; un honor que rechazó hasta en tres ocasiones. “La idea en sí misma fue bastante cómica”, ha reconocido Vindman.

Sobre el abuso de poder

Ha habido espacio también para debatir sobre si la Casa Blanca jugó con las entregas de ayuda para presionar a sus socios de Kiev. En este apartado concreto, ha sido muy relevante el testimonio de Sondland. A pesar de no haberlo reconocido anteriormente, el embajador ha declarado que las contrapartidas económicas eran un elemento “contingente” para que Ucrania impulsase la investigación sobre los Biden. El propio Sondland se lo comunicó así al presidente Zelenski.

¿Qué implicaría esto? Básicamente, vendría a confirmar que Trump habría disfrutado de una clara posición de ventaja sobre su homólogo ucraniano. De este modo, una de las principales líneas de defensa de los republicanos se vendría abajo. En las filas de Trump, siempre se ha defendido que no hubo coacción alguna ni abuso de poder sobre el gabinete de Zelensky.

La declaración de Sondland fue confirmada al día siguiente por Laura Cooper, asistente adjunta del secretario de Defensa Mark T. Esper, cuyo testimonio fue registrado el miércoles. En la misma línea se había expresado el martes Tim Morrison, alto funcionario del Consejo de Seguridad Nacional, que expresó ante el Comité su “preocupación” por el retraso de la llegada de las ayudas a Ucrania.

¿Quiénes lo sabían?

“Todo el mundo estaba al tanto”, ha declarado Sondland. Su testimonio ha sido, probablemente, el más comprometedor en lo que va de investigación; no solamente por confirmar la dinámica de favores entre ambos Estados, sino, más bien, por el hecho de que ha disparado contra todo el mundo, empezando por el propio presidente. Su declaración ha sido la primera en que un testigo ha admitido conversaciones directas con Donald Trump acerca de los asuntos con Ucrania.

Sondland se ha mostrado muy contundente y, prácticamente, no ha dejado títere con cabeza. Ha asegurado que tanto él como Rick Perry, secretario de Estado de Energía, y Kurt Volker, enviado especial para Ucrania, trabajaron mano a mano con Rudy Giuliani, el abogado personal de Trump. Ha explicitado que todos seguían “las órdenes expresas del presidente de los Estados Unidos”. No ha dejado de expresar una cierta antipatía por el letrado del presidente, al que cada vez más voces sitúan en el centro del escándalo.

Sondland no se ha detenido ahí. Ha relacionado con la trama a cargos muy importantes de la Administración. Ha comentado, por ejemplo, que el secretario de Estado Mike Pompeo facilitó los contactos entre Giuliani y Volker cuando este último estaba destinado en Ucrania. Sondland también ha deslizado los nombres de Mike Mulvaney, jefe de Personal en funciones de la Casa Blanca, y del vicepresidente Mike Pence. El político de Indiana ya había sido mencionado en otra cita anterior. El martes por la mañana, Jennifer Williams, exasistente del político de Indiana, había reconocido haber entregado al segundo de Trump una copia de la conversación telefónica mantenida por Donald Trump y Vladimir Zelensky.

Hechos alternativos

“Estaba muy claro lo que buscaba la Casa Blanca”, ha resumido Fiona Hill, la última testigo en hacer acto de presencia ante el Comité. Hill, analista experta en Rusia que había trabajado para el Consejo de Seguridad Nacional, ha cargado duramente contra la Casa Blanca en su comparecencia pública de este jueves. En una referencia al papel de Sondland como enlace entre Trump y Zelensky, ha manifestado: “Él se vio envuelto en un recado de política doméstica. Nosotros tratábamos asuntos de seguridad nacional. Y ambas cosas divergían”.

Hill ha aprovechado, asimismo, para lanzar una reprimenda de primer orden al Partido Republicano por sus recientes intentos de vincular a Ucrania con la presunta injerencia en el proceso electoral de 2016. “Me niego a tomar parte en un esfuerzo para legitimar una narrativa alternativa que sitúe al Gobierno de Ucrania como un adversario de Estados Unidos, y que sostenga que fue Ucrania y no Rusia quien nos atacó en 2016”, ha criticado. Ha tildado esos relatos de “teorías conspirativas ficticias” que sirven a Rusia para seguir sembrando la división política en Estados Unidos.

Un país cada vez más bipolar

En efecto, las posiciones políticas cada vez se encuentran más encastilladas. Al menos en público, los comentarios vertidos por políticos de uno u otro signo dan muestra de la creciente polarización del país. El presidente Trump ha continuado en su línea, negando a través de Twitter cualquier acusación de corrupción. Ha tratado de distanciarse de sus antiguos colaboradores y arremetiendo contra el presidente del Comité de Inteligencia, el demócrata Adam Schiff. Miembros republicanos del comité como Elise Stefanik y Devin Nunes han apoyado la línea argumental del presidente.

Los demócratas, por su parte, van viendo el camino más despejado. En concreto, Schiff ha calificado la declaración de Gordon Sondland como “un momento seminal en la investigación”. También se ha mostrado muy duro el congresista Eric Swalwell, hasta hace poco, contendiente en las primarias a la presidencia. “Si quedaba alguna defensa para la trama de Donald Trump, todas se han quemado hoy. Se acabó. Nada se sostiene”, ha tuiteado tras la declaración de Fiona Hill.

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