Prehistoria

Descubrimiento que reescribe la historia: abren una cueva sellada durante 40.000 años y no dan crédito a lo que encuentran

cueva sellada
Blanca Espada

En Gibraltar, en la cara oriental del peñón, los acantilados de piedra caliza esconden un entramado de cuevas que lleva más de un siglo ofreciendo pistas sobre cómo vivieron los primeros humanos. Aunque el lugar está muy estudiado, nadie imaginaba que aún quedara un espacio completamente cerrado desde hace milenios. Hasta que, en 2021, un equipo del Museo Nacional de Gibraltar detectó un hueco extraño en el fondo de la cueva Vanguard y decidió investigarlo.

El acceso estaba bloqueado por una capa gruesa de sedimentos. Cuando retiraron ese tapón natural, apareció una cámara que llevaba sellada al menos 40.000 años. Esa cifra era ya impresionante, pero lo que había dentro resultó aún más llamativo ya que se hallaron huesos de lince, de hiena, de buitre y la concha grande de un caracol marino que, por su tamaño y ubicación, sólo pudo haber sido llevada allí por una persona. Nada parecía fuera de sitio. Todo descansaba en una especie de congelación del tiempo que se ha conservado tal cual durante decenas de milenios.

El hallazgo abrió un nuevo capítulo en un debate que lleva años dividiendo a los investigadores. Gibraltar es uno de los últimos refugios donde pudo vivir una de las últimas poblaciones neandertales de Europa. Si esa cueva sellada guardaba materiales intactos, quizá podría revelar algo que aún desconocemos sobre cómo desapareció aquel grupo y cuánto tiempo sobrevivió en el extremo sur de Iberia.

Qué encontraron en la cueva sellada de Gibraltar y por qué es tan importante

Cuando los arqueólogos entraron en la cámara, lo primero que les llamó la atención fue el estado de conservación. No había señales de arrastre de agua, ni de animales, ni de movimientos que hubieran mezclado los niveles. Todo estaba exactamente donde debía. Para un yacimiento de este tipo, eso es oro puro. Los restos de fauna, además, permiten reconstruir qué animales se movían cerca y de qué manera formaban parte del paisaje que los neandertales conocieron.

La concha marina fue uno de los detalles más comentados. Que estuviera tan adentro significaba que alguien la llevó allí. Y ese alguien, dadas las fechas del entorno y el tipo de ocupación del complejo de cuevas, apunta directamente a grupos neandertales. Todo encajaba con lo que ya se sabía del lugar, pero aportaba un matiz nuevo: materiales sin alterar que ayudarán a afinar dataciones y comparar hábitos con más precisión.

La cámara no resuelve el debate sobre si los neandertales sobrevivieron más tiempo en Gibraltar que en otros lugares de Europa, pero sí abre la puerta a un análisis más limpio. Hasta ahora, una de las críticas científicas más repetidas era que algunos niveles podían estar mezclados por acción natural a lo largo de miles de años. Aquí no ocurre.

Así es el laberinto de cuevas que aún desconcierta a los investigadores

El conjunto de cavidades conocido como Cueva de Gorham fue incluido por la UNESCO en 2016, en la lista de Patrimonio Mundial y no fue por casualidad. En este tramo abrupto del litoral de Gibraltar se abren cuatro cuevas principales, Gorham, Vanguard, Hyaena y Bennett, que, pese a estar localizadas hace más de un siglo, no comenzaron a estudiarse de forma sistemática hasta los años 80. Desde entonces, cada campaña ha ido sacando a la luz restos de fauna, herramientas, huellas de fuego y marcas sobre la piedra que hablan de una presencia humana muy larga, de más de 100.000 años.

Uno de los niveles más comentados por los arqueólogos es el IV de la Cueva de Gorham. Pertenece al Musteriense, el conjunto técnico asociado a los neandertales, y allí se reunieron 22 dataciones mediante espectrometría que apuntan a una idea que todavía levanta discusiones: que estos grupos pudieron mantenerse en el sur de Iberia hasta hace unos 24.000 años. Muy por encima aparece el Nivel III, ya vinculado a humanos modernos y fechado alrededor de los 18.500 años. Entre ambos no hay una transición clara, sino un intervalo que sigue generando preguntas.

A ese rompecabezas hay que añadir otro detalle llamativo. En una zona del complejo se identificaron grabados realizados sobre la roca con una antigüedad superior a los 39.000 años. Por su posición en el yacimiento se atribuyen a neandertales y, para muchos especialistas, son una pista más de que su comportamiento simbólico era más rico de lo que se había pensado durante décadas.

El clima, el entorno y por qué desaparecieron

La costa de Gibraltar ofrecía un mosaico de paisajes muy variados. Los estudios de fauna del Nivel IV hablan de anfibios, reptiles, decenas de especies de aves y más de una decena de grandes mamíferos. Todo esto indica un entorno rico en recursos, con bosques, zonas abiertas y acceso fácil al mar. Una región estable y diversa que pudo mantener a pequeños grupos neandertales incluso cuando el clima europeo se volvió más extremo.

Pero esa estabilidad no duró siempre. Varios análisis climáticos han señalado un episodio especialmente duro que coincide con los últimos rastros neandertales de la zona: el llamado evento Heinrich 2, un periodo de frío extremo y sequedad intensa. Fue una crisis ambiental que pudo alterar las rutas de alimento y hacer imposible la supervivencia de los grupos que aún quedaban en el sur. Lo que no ofrece el yacimiento, al menos por ahora, es evidencia de contacto directo entre neandertales y humanos modernos en esta región. No se sabe si coincidieron o si llegaron en momentos claramente separados. Esa es una de las preguntas que sigue sin respuesta.

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