La ciencia desmonta un nuevo mito histórico: no, uno de cada 200 hombres vivos no desciende de Genghis Khan
La ciencia ha logrado desmentir uno de los relatos más extendidos sobre la genética en el mundo. Durante décadas, una creencia popular afirmaba que una parte enorme de la población mundial compartía el ADN con Genghis Khan. Sin embargo, un reciente estudio publicado en la revista PNAS desmiente que uno de cada 200 hombres vivos descienda directamente del conquistador mongol.
El análisis de restos arqueológicos hecho en Kazajistán permite ahora diferenciar entre la pertenencia a un grupo genético amplio y la descendencia directa del soberano. Según las evidencias presentadas por los investigadores, el linaje de las élites de la Horda de Oro muestra una conexión con el noreste de Asia, pero los datos sugieren una realidad mucho más compleja que el mito que ha circulado durante tanto tiempo en el imaginario colectivo.
¿Qué dice la ciencia sobre el linaje de Genghis Khan?
La investigación liderada por Ayken Askapuli confirma que el haplogrupo C3* del cromosoma Y está efectivamente vinculado al Imperio Mongol, pero esto no implica que uno de cada 200 hombres vivos proceda del mismísimo Genghis Khan.
Los resultados publicados en PNAS aclaran que este marcador genético identifica a las élites mongolas de la Horda de Oro en la región de Ulitau, pero su dispersión responde a una dinámica de poblaciones más amplia y no a la procreación individual de un solo hombre.
En este sentido, el estudio de tres individuos varones y una mujer hallados en mausoleos medievales de élite revela que los gobernantes de este periodo poseían una base genética de antiguos asiáticos del noreste (ANA). A este componente se suma la influencia de poblaciones escitas, como los kipchakos, lo que fragmenta la idea de un linaje único y directo del fundador del imperio.
La ciencia ha utilizado estos datos para reconstruir una red de identidad por descendencia que conecta a estos individuos con la meseta mongola, pero alejada de la estadística que se manejaba hasta ahora.
El análisis de la Horda de Oro en Kazajistán
La clave de este descubrimiento reside en el ADN antiguo extraído de yacimientos arqueológicos en el centro de Kazajistán. Los científicos, basados en las secuencias genómicas obtenidas, determinaron que los varones analizados están emparentados patrilinealmente y comparten el mencionado haplogrupo C3*. Esta coincidencia ratifica la hipótesis de que este linaje era el propio de los gobernantes mongoles, aunque la mezcla con eurasiáticos del norte (ANE) apunta a que la genética de la nobleza era más diversa de lo que el mito sostenía.
Por otra parte, la evidencia arqueológica muestra una población en plena transición cultural y religiosa. Este proceso de cambio en los conquistadores mongoles se refleja en los restos de ropa reconstruidos por expertos y en las reconstrucciones craneofaciales realizadas, como la de Bolghan Ana.
¿Por qué es importante haber desmentido este mito histórico?
Más allá de que se haya descartado la idea de que uno de cada 200 hombres vivos sea heredero directo de Genghis Khan, este estudio resulta fundamental porque logra vincular datos genéticos con el contexto histórico de la expansión mongola.
El equipo de investigación, que contó con el apoyo del Ministerio de Cultura de Kazajistán, utilizó herramientas de simulación por Python y análisis de redes para trazar el parentesco de estos restos medievales.
La importancia de este trabajo radica en que, al identificar a parientes medievales en la meseta mongola, se establece un mapa real del legado genético de los mongoles. De esta forma se puede entender cómo se movieron y mezclaron las élites.