Hallazgo histórico: ubican geográficamente varias villas romanas de lujo del siglo IV en Asturias y Galicia
La historiografía clásica considera el noroeste de la Península ibérica como un territorio marginal dentro del Imperio romano. Usualmente, se piensa en esta zona como un «finis terrae» alejado, pobre y con poca relevancia política o social más allá de su función militar o minera. Sin embargo, esta visión acaba de cambiar radicalmente gracias a una nueva investigación sobre la ubicación y riqueza de las élites que habitaron estas tierras.
Tras un análisis exhaustivo que reexamina las evidencias materiales en la región, se puede decir que no había solo de castros o campamentos, sino una red residencial compleja y ostentosa. El reciente estudio ha logrado posicionar geográficamente una serie de villas de lujo rurales que demuestran un poder adquisitivo inesperado para la época.
¿Dónde se situaban estas villas de lujo de la élite en la Península ibérica?
Según el trabajo del investigador Diego Piay Augusto, publicado en la revista académica Ktisis: Journal of Late Antique Housing, se ha identificado una concentración significativa de villas romanas de lujo en los territorios que hoy comprenden Asturias y Galicia. Esto desafía lo que se pensaba de la ocupación romana en el norte de España.
El estudio histórico confirma que estas villas de lujo no eran meros campos agropecuarios. Al contrario, sus propietarios invirtieron grandes sumas de dinero en decorarlas con elementos exclusivos.
La investigación localiza estas propiedades en puntos estratégicos del noroeste hispano y certifica que, durante el siglo IV, esta zona albergaba a una aristocracia capaz de costear importaciones costosas y mantener un estilo de vida similar al de las grandes ciudades del Mediterráneo.
El lujo como prueba de poder en el finis terrae
Lo que realmente sorprende a los expertos es la calidad de los materiales hallados en el finis terrae, una ubicación periférica, situada en el extremo occidental del Imperio romano. Basados en los datos recabados por Piay Augusto en su artículo Ornamenta urbana in the finis terrae, la presencia de elementos suntuarios resulta indiscutible.
El investigador destaca el hallazgo de mármol procedente de canteras lejanas, lo cual implicaba un coste de transporte que solo las clases más pudientes podían permitirse. Además de los mármoles, estas residencias contaban con elementos decorativos complejos. Se han documentado pinturas murales de gran calidad y mosaicos elaborados que adornaban los suelos de las estancias principales.
Este hallazgo histórico confirma, entonces, que las élites locales de Asturias y Galicia tenían dinero y deseaban exhibir su estatus en el entorno rural.
La relevancia de los materiales importados
El análisis de los materiales es valioso para entender la magnitud de estas villas de lujo. No se utilizaban piedras locales para los acabados. La importación de materiales para embellecer las construcciones implica una logística comercial activa y un deseo de ostentación.
Tal como señala la fuente, el uso de estos elementos de prestigio en una zona geográficamente tan distante de Roma o Constantinopla refuerza la tesis de una ocupación territorial densa y rica. Las villas funcionaban como centros de poder y su decoración es prueba de esa autoridad y riqueza.
¿Qué implica este hallazgo histórico para la región de Asturias y Galicia?
Este hallazgo histórico del Imperio romano cambia la comprensión de la dinámica social en la Gallaecia tardorromana. Hasta ahora, la ausencia de grandes núcleos urbanos monumentales en comparación con el sur o el este de Hispania hacía pensar en una sociedad más austera. Pero la realidad geográfica que presenta este estudio es otra.
La existencia de estas villas de lujo en Asturias y Galicia demuestra que el «fin de la tierra» estaba integrado en las redes comerciales y culturales del Imperio, incluso en sus siglos finales.