Descubrimientos arqueológicos

Hallazgo estremecedor en Serbia: el ADN encontrado en una tumba de hace 2800 años pertenece a niños y mujeres

Tumba
Ilustración ficticia del hallazgo en Serbia. Foto: ilustración propia.
  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Una investigación internacional ha puesto el foco en una tumba colectiva localizada en el norte de Serbia que ha obligado a revisar las ideas sobre la violencia en la Europa prehistórica. Los restos humanos, datados en torno al siglo IX antes de Cristo, han sido analizados con técnicas de última generación que combinan genética, estudios isotópicos y examen forense.

Los resultados, publicados recientemente en una prestigiosa revista científica, dibujan un escenario complejo de conflicto, tensiones territoriales y transformaciones sociales en plena Edad del Hierro temprana.

¿Qué contenía la tumba de hace 2.800 años hallada en Serbia?

Una tumba hallada en el yacimiento de Gomolava, en el actual territorio de Serbia, se ha convertido en uno de los descubrimientos más relevantes para comprender los conflictos en la Europa de la Edad del Hierro.

El enclave, situado en la llanura sur de Panonia, ha sido objeto de excavaciones desde hace décadas, pero el análisis reciente de los restos humanos ha aportado una perspectiva distinta sobre lo ocurrido hace casi 2.800 años.

El estudio sobre esta tumba, publicado en la revista Nature Human Behaviour, no se ha limitado a una excavación tradicional. El equipo investigador ha aplicado métodos de datación por radiocarbono, análisis de ADN antiguo y estudios de isótopos para reconstruir tanto el momento de la muerte como el contexto social de las víctimas.

La tumba colectiva contenía los restos de 77 personas depositadas en una fosa cuidadosamente excavada, de casi tres metros de diámetro.

Cráneos humanos y otros huesos en un pozo circular
Cráneos humanos y otros huesos en un pozo circular del yacimiento de Gomolava. Foto: Museo de Vojvodina.

Los datos bioarqueológicos revelan una composición demográfica inusual: 51 de los individuos eran niños o adolescentes, lo que supone alrededor del 66% del total. Además, de los 72 cuerpos cuyo sexo biológico pudo determinarse, 51 correspondían a mujeres, es decir, un 71%.

Esta distribución contrasta con otras tumbas prehistóricas asociadas a matanzas indiscriminadas, donde suele observarse un equilibrio entre hombres y mujeres, o incluso una mayor presencia masculina en contextos bélicos. En el caso de Gomolava, la tumba presenta un claro sesgo demográfico.

Los investigadores sostienen que esta concentración de mujeres y menores no parece fruto del azar. El patrón apunta a un episodio de violencia selectiva que habría tenido como objetivo a sectores concretos de la comunidad.

Lesiones en los huesos: qué reveló el análisis forense de la tumba

El examen osteológico detectó lesiones perimortem, es decir, heridas producidas en el momento de la muerte o poco antes. Muchas de ellas se localizaron en el cráneo y presentan características compatibles con golpes de objeto contundente, cortes con armas afiladas y, en algunos casos, impactos de proyectiles.

Las tomografías computarizadas permitieron observar fracturas radiales en el hueso, típicas de impactos violentos. Al menos un 20% de los individuos conservaba señales directas de agresión en el esqueleto, aunque los investigadores subrayan que no todas las muertes violentas dejan marcas óseas, por lo que la cifra real podría haber sido mayor.

En fases anteriores de estudio se planteó la hipótesis de una epidemia como causa de la acumulación de cadáveres en la tumba. Sin embargo, el cribado de ADN de patógenos no detectó rastro de enfermedades infecciosas. Este resultado refuerza la interpretación de que se trató de un episodio coordinado de violencia letal.

No era una familia, sino una población diversa enterrada

El análisis genético mostró que la mayoría de los individuos enterrados en la tumba no estaban estrechamente emparentados. Solo se identificó un grupo familiar de primer grado: una madre y sus dos hijas. El resto parecía proceder de distintos linajes, lo que descarta que la fosa correspondiera a una única familia extensa o a un pequeño núcleo doméstico.

Los estudios isotópicos aportaron más información. Las proporciones de estroncio en los dientes indican que muchas de las víctimas crecieron en lugares diferentes, algunos situados a decenas de kilómetros del yacimiento.

También se detectaron variaciones en la dieta a partir de los isótopos de carbono y nitrógeno, lo que sugiere modos de vida diversos.

En conjunto, los datos apuntan a que la tumba reúne a personas de una población regional amplia, no limitada a un solo asentamiento. Esto encaja con la hipótesis de un conflicto entre grupos culturales distintos que competían por el control del territorio.

Contexto de la época de este hallazgo en Serbia

Durante el siglo IX a. C., la región atravesaba un periodo de reorganización tras el colapso de las redes sociopolíticas de la Edad del Bronce. En este contexto, Gomolava ocupaba una posición estratégica cerca del río Sava y en la intersección de tradiciones culturales diferentes.

La evidencia arqueológica sugiere tensiones entre comunidades agrícolas más asentadas y grupos con mayor movilidad, posiblemente dedicados al pastoreo.

La disposición de la tumba también resulta significativa. Los cuerpos no fueron arrojados de forma apresurada. En la fosa se documentaron vasijas cerámicas, ornamentos personales y restos de hasta un centenar de animales.

En el fondo se colocó una res joven intacta, mientras que sobre los cadáveres aparecieron granos quemados y piedras de moler fragmentadas. Esta puesta en escena indica una deposición planificada.

Los investigadores interpretan que la violencia reflejada en la tumba no solo tuvo consecuencias físicas, sino también sociales. La eliminación de mujeres y menores habría afectado a la continuidad de linajes y redes de parentesco, alterando el equilibrio de poder en la región.

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