Los arqueólogos, en shock tras hallar en un remoto país una pira funeraria de 9.500 años: la más antigua de África
El descubrimiento de restos humanos calcinados en Malaui ha revolucionado la comprensión de los rituales prehistóricos en África. Investigadores internacionales han identificado lo que se considera la pira funeraria más antigua del continente, con una antigüedad aproximada de 9.500 años.
Este hallazgo amplía la cronología de las prácticas funerarias africanas y aporta nuevos datos sobre la complejidad social y ritual de los primeros cazadores-recolectores de la región.
Malaui sorprende al mundo con la cremación más antigua de África
El abrigo rocoso de Hora 1, situado al pie del monte Hora, ha sido el escenario de este hallazgo excepcional. En este enclave, los arqueólogos localizaron restos calcinados de una mujer adulta en lo que se interpreta como una cremación deliberada.
El descubrimiento ha sido documentado por un equipo internacional liderado por investigadores de la Universidad de Yale, que destacan su carácter único dentro del registro arqueológico africano.
Hasta ahora, las cremaciones africanas documentadas databan de hace unos 3.300 años y se vinculaban a sociedades neolíticas más estructuradas. Este hallazgo desplaza casi 6.000 años la evidencia conocida de prácticas funerarias de este tipo en la región.
Jessica Thompson, paleoantropóloga de la Universidad de Yale y coautora del estudio, subraya que la pira no se corresponde con un fuego doméstico ni con restos quemados de manera accidental. Por el contrario, la evidencia apunta a un ritual planificado y colectivo, un comportamiento hasta ahora desconocido en grupos nómadas de aquel periodo.
La pira funeraria más antigua de África revela un ritual planificado y complejo
El análisis de los sedimentos y restos óseos indica que la pira funeraria requirió una preparación meticulosa. Los investigadores estiman que se emplearon más de 30 kilos de madera y hierba para mantener un fuego con temperaturas superiores a los 500 grados centígrados, suficientes para reducir a cenizas gran parte del cuerpo.
La mujer, de baja estatura, fue colocada en la pira probablemente días después de su fallecimiento, cuando todavía conservaba tejidos blandos. Un aspecto especialmente relevante es la ausencia de cráneo y dientes.
Según Elizabeth Sawchuk, bioarqueóloga del equipo, la extracción de estas partes sugiere un manejo ritualizado del cuerpo antes de la cremación, acompañado de cortes precisos en los huesos de las extremidades, lo que apunta a una manipulación mortuoria cuidadosamente ejecutada.
Cómo este hallazgo cambia lo que sabemos sobre la vida ritual de los cazadores-recolectores
El monte Hora y su abrigo rocoso no solo sirvieron como escenario de la cremación inicial, sino que durante siglos posteriores fueron reutilizados para encender hogueras sobre el mismo punto, incluso sin nuevos fallecidos. Este uso reiterado indica que el lugar se mantuvo como un símbolo de memoria colectiva dentro de la comunidad.
Jessica Cerezo-Román, autora principal del estudio, destaca que estas prácticas reflejan una tradición de creación de memoria social, en la que la inversión de recursos y esfuerzos en una ceremonia funeraria diferenciaba a ciertos individuos del resto del grupo. Así, Malaui se consolida como un testigo primordial de los primeros rituales complejos de la humanidad en África.
El hallazgo de la pira de Hora 1 modifica las ideas preconcebidas sobre la organización social y el simbolismo ritual de los cazadores-recolectores del Holoceno temprano, demostrando que la capacidad de construir memoria colectiva a través del fuego surgió mucho antes de lo que se creía.