Los arqueólogos del País Vasco no dan crédito al hallazgo de una cueva de Guipúzcoa: pinturas de hace más de 13.000 años
Unos grabados que están en la cueva guipuzcoana de Santakutz
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Un nuevo estudio realizado en la cueva de Santakutz, en Mendaro, ha permitido identificar varios grabados que habían pasado desapercibidos en prospecciones anteriores. El equipo de arqueólogos y miembros del grupo Suharri revisó de nuevo las paredes y constató que algunos trazos finos correspondían a representaciones del Paleolítico Superior. Entre ellos se encuentran la figura de un bisonte y la de una cabra, junto a otras incisiones menos definidas que aún están en análisis. La antigüedad estimada de estas pinturas supera los 13.000 años, lo que sitúa este conjunto dentro de las manifestaciones artísticas más antiguas documentadas en Guipúzcoa.
Lo llamativo es que esa cueva nunca se había considerado un gran santuario prehistórico. Es un espacio pequeño, de acceso incómodo, y durante años se pensó que sólo había servido de refugio ocasional tanto para humanos como para animales. De hecho, en su interior hay marcas de zarpazos y restos fosilizados de hiena. Aun así, fue suficiente para que un grupo de cazadores-recolectores dejara allí unas incisiones que sólo ahora se han podido interpretar correctamente. Este tipo de descubrimientos son los que obligan a revisar lo que creíamos saber sobre el uso simbólico de estas pequeñas cavidades. El hallazgo encaja, además, en un patrón que los arqueólogos vienen observando desde hace unos años: el mapa del arte paleolítico en Guipúzcoa se está ampliando. Santakutz se suma a otras cuevas documentadas en el valle del Deba y confirma que esta zona tuvo un peso mayor del que se intuía en la prehistoria. Hoy ya son catorce las cavidades con arte rupestre en el territorio, una cifra impensable hace apenas dos décadas y que coloca a Guipúzcoa mucho más cerca de regiones tradicionalmente destacadas como Cantabria o Asturias.
Pinturas de hace más de 13.000 años en una cueva de Guipúzcoa
La Diputación de Guipúzcoa presentó públicamente el hallazgo de estas pinturas de hace 13.000 años, acompañada de las arqueólogas responsables y del arqueólogo de la Universidad de Cantabria que se encargó de autentificar los grabados. La cavidad había sido identificada ya en 1985, cuando el grupo Munibe de Azkoitia recogió restos de fauna y herramientas, pero no se detectó arte rupestre.
Todo cambió en 2023. Los miembros de Suharri Kultur Elkartea realizaron una nueva prospección y localizaron una serie de incisiones que diferían por completo del entorno natural de la cueva. La revisión posterior permitió confirmar la presencia de un bisonte, una cabra y otros trazos que ahora se investigan. La autenticación definitiva llegó tras el análisis del equipo experto en arte paleolítico, que determinó su adscripción al Paleolítico Superior y que las pinturas tenían una antigüedad superior a los 13.000 años.
Durante la presentación, las responsables del estudio subrayaron que estos hallazgos no sólo aumentan la lista de cuevas con arte rupestre, sino que permiten reconstruir cómo se movían y qué lugares seleccionaban aquellos grupos humanos para dejar sus representaciones simbólicas.
Qué se ha encontrado en Santakutz
Los grabados se distribuyen en cuatro paneles pequeños, situados en zonas estrechas y de difícil acceso. En ellos aparecen:
- Un bisonte de perfil, con trazos finos y proporciones reconocibles.
- Una cabra, cuyo estilo y técnica coinciden con otras representaciones del final del Paleolítico.
- Diversas incisiones y líneas no figurativas que podrían tener un carácter simbólico o marcar secuencias de paso, algo habitual en cuevas de pequeño tamaño.
Uno de los aspectos más llamativos es la convivencia de estas representaciones con restos que indican ocupación animal. Se han identificado coprolitos de hiena y marcas de zarpazos en las paredes, lo que sugiere que la zona fue visitada de manera esporádica tanto por animales como por humanos. Para los especialistas, este tipo de espacios de uso puntual resultan particularmente valiosos porque permiten observar cómo se distribuían las actividades simbólicas en espacios fuera de los grandes santuarios prehistóricos.
Los arqueólogos también han recuperado restos líticos en el exterior de la gruta, algo que refuerza la idea de que los grupos que pasaron por Santakutz dejaron huellas más allá del arte.
Por qué es tan importante este hallazgo
El descubrimiento de Santakutz añade información crucial para comprender cómo se distribuía el arte rupestre en Guipúzcoa. Hasta hace no tanto, los especialistas consideraban que el territorio tenía una representación comparativamente menor respecto a otras zonas del norte peninsular. Sin embargo, en los últimos años han aparecido nuevos enclaves que contradicen esa percepción y muestran un panorama mucho más rico.
Santakutz se suma así a las cuevas de Aizkoltxo y Agarre, situadas también en el entorno de Mendaro. La concatenación de hallazgos en tan poca distancia apunta a un área especialmente activa durante el Paleolítico Superior, probablemente utilizada por grupos que se movían entre el interior del valle y la costa. Estas poblaciones, además de cazar y recolectar, dejaron grabados con un marcado carácter simbólico y estético que hoy permiten trazar sus desplazamientos y su organización social.
Durante la presentación, las autoridades locales destacaron la importancia del trabajo conjunto entre administraciones, universidades y asociaciones. El Ayuntamiento de Mendaro expresó su voluntad de seguir apoyando las investigaciones y de poner en valor un patrimonio que, hasta hace poco, permanecía oculto bajo capas de sedimento y piedra.