Los arqueólogos, en shock: encuentran en Francia piedras bajo una tumba neolítica, y los rayos-X indican que podrían tener forma humana
Un equipo de investigadores franceses ha localizado varias estructuras de piedra ocultas bajo antiguos túmulos del cementerio neolítico de Coëby, en Bretaña.
Lo más llamativo es que algunas de estas formaciones podrían corresponder a estelas antropomorfas, es decir, piedras relacionadas con representaciones humanas.
El hallazgo no procede de una excavación convencional. Los investigadores han recurrido a técnicas de prospección geofísica para analizar qué se esconde bajo la superficie sin alterar los monumentos.
Los primeros resultados apuntan a que el subsuelo de este enclave arqueológico todavía conserva importantes vestigios de hace miles de años.
El cementerio neolítico de Coëby esconde estructuras bajo los túmulos
El yacimiento se encuentra en el macizo granítico de las Landas de Lanvaux, en el departamento francés de Morbihan. La presencia del bosque de Trédion ha contribuido a proteger la zona frente a la transformación agrícola, permitiendo que numerosos monumentos prehistóricos hayan llegado hasta nuestros días.
El cementerio de Coëby reúne alrededor de 95 construcciones megalíticas de distintas épocas, desde el Neolítico hasta la Edad del Bronce. Entre ellas destacan varios túmulos alargados que pueden alcanzar los 80 metros de longitud. A simple vista parecen grandes acumulaciones de tierra, pero su interior puede ser mucho más complejo.
El estudio, publicado en la revista Archaeological Prospection, se ha centrado especialmente en dos de estos monumentos, identificados como TRED30 y TRED31.
Philippe Gouézin, de la Universidad de Rennes 1, y Vivien Mathe, de la Universidad de La Rochelle, participan en una investigación que pretende conocer mejor la estructura interna de estos túmulos y su función dentro de los rituales funerarios prehistóricos.
Una técnica similar a unos «rayos X» permite ver bajo tierra estos túmulos encontrados en Francia
Para estudiar los monumentos sin recurrir inicialmente a una excavación, los especialistas utilizan la prospección eléctrica por resistividad aparente. El procedimiento permite detectar diferencias en las propiedades eléctricas del terreno y localizar materiales que presentan un comportamiento distinto al del suelo que los rodea.
En este caso, el granito destaca frente al limo por su mayor resistencia al paso de la corriente. De esta manera, los investigadores pueden elaborar mapas del subsuelo y localizar posibles estructuras sin necesidad de retirar toneladas de tierra.
En el túmulo TRED31 aparecieron varias anomalías, identificadas como P y Q, mientras que en TRED30 se localizaron otras denominadas D, E, F y H. Su posición resulta especialmente interesante porque algunas se encuentran alineadas con el eje central de los monumentos.
Los resultados son compatibles con grandes bloques de granito que podrían encontrarse tumbados o, en algunos casos, haber estado colocados verticalmente.
Las posibles estelas antropomorfas de Coëby
La hipótesis cobra especial interés por un antecedente cercano. Entre 1986 y 1993, unas excavaciones realizadas en el túmulo TRED36 permitieron localizar dos estelas antropomorfas, piedras trabajadas para representar de forma esquemática una figura humana.
Los investigadores plantean que las nuevas anomalías podrían estar relacionadas con estructuras similares. Por ahora, sin embargo, se trata de una interpretación que deberá confirmarse mediante nuevas investigaciones y técnicas de análisis.
Estos monumentos se caracterizan por grandes túmulos que pueden albergar estelas y espacios funerarios, como las denominadas cistas. Su presencia ayuda a comprender la variedad de prácticas funerarias desarrolladas en la fachada atlántica europea hace más de 6.000 años.
El siguiente paso será profundizar en el interior de los túmulos mediante técnicas de imagen más avanzadas, entre ellas posibles tomografías tridimensionales.
Si las anomalías terminan identificándose como estelas antropomorfas, Coëby podría aportar nuevas pistas sobre la forma en la que las comunidades neolíticas enterraban a sus muertos, señalaban determinados lugares y rendían homenaje a sus antepasados.
Por ahora, el subsuelo sigue guardando parte de la respuesta. Las piedras todavía no han sido excavadas, pero las imágenes obtenidas ya permiten plantear una hipótesis que podría cambiar la interpretación de algunos de estos monumentos prehistóricos de Bretaña.