Bombazo en la arqueología española: aparecen los restos de la desaparecida Hospedería de los Reyes Católicos en el patio del monasterio de la patrona de Extremadura
Hay edificios que desaparecen de la vista, pero nunca del todo del suelo que ocupaban, y que esperan pacientemente a que alguien vuelva a preguntarse qué se esconde bajo un patio o jardín aparentemente sin importancia. Eso es justo lo que ha ocurrido en uno de los monasterios más emblemáticos de Extremadura, gracias a una excavación reciente.
Los trabajos allí han sacado a la luz algo que se daba por perdido desde hace más de siglo y medio. Un equipo de arqueólogos ha localizado los restos de la desaparecida Hospedería de los Reyes Católicos, un edificio construido para alojar a la propia Isabel la Católica y que se creía borrado casi por completo de la memoria física del lugar.
Lo que hay que saber sobre el hallazgo en el patio del Real Monasterio de Guadalupe
El descubrimiento se ha producido en el patio oeste del Real Monasterio de Santa María de Guadalupe, en Cáceres, el templo que custodia la imagen de la Virgen de Guadalupe, patrona de Extremadura.
La zona excavada se encuentra al suroeste del claustro mudéjar, en un espacio que hasta hace poco funcionaba como pista deportiva de una escuela.
Ya en la primera jornada de trabajo, los arqueólogos localizaron dos zanjas corridas de cimentación, presumiblemente originales, junto a un tramo del pavimento del antiguo corredor cubierto, con un característico patrón de ladrillo en espiga.

Estos restos han permitido identificar la cimentación de la arquería del claustro desaparecido y reconstruir con bastante precisión el módulo original de la construcción.
Los trabajos están coordinados por Juan Saumell, profesor del Departamento de Expresión Gráfica de la Escuela Politécnica de la Universidad de Extremadura, junto con José Carlos Salcedo.
El equipo se apoya en investigaciones previas de fuentes documentales y representaciones gráficas de los siglos XV y XVI, entre ellas las de la historiadora María del Carmen Pescador, que durante años ha estudiado la historia de este edificio desaparecido.
¿Qué fue la Hospedería de los Reyes Católicos?
Para quienes no estén al tanto de lo que se habla en este artículo, la hospedería en cuestión fue un encargo de la comunidad de monjes jerónimos, con proyecto atribuido al arquitecto Juan Guas, pensado para alojar a Isabel la Católica a finales del siglo XV.
Y desde luego, cabe aclarar que no era un capricho cualquiera: los Reyes Católicos visitaron el monasterio de Guadalupe en 1492 para agradecer a la Virgen la conquista de Granada, así que contar con un espacio digno para su estancia tenía todo el sentido político y religioso de la época.
El edificio quedó documentado en vistas del siglo XVI del pintor flamenco Anton van den Wyngaerde y en un plano de 1839 firmado por Francisco Yznardo.
Sin embargo, una orden de derribo fechada en 1854 marcó el final de la hospedería como construcción en pie, un dato que corrige la creencia extendida de que había desaparecido en 1925, año que en realidad se asocia más bien a la construcción de una carretera en la zona.
¿Por qué Guadalupe es un enclave especial para la historia de España?
El Real Monasterio de Guadalupe tiene un gran peso simbólico para este tipo de hallazgo. Sus orígenes se remontan al siglo XIII, cuando la leyenda cuenta que un pastor cacereño encontró una talla de la Virgen cerca del río Guadalupe.
En 1389 se convirtió oficialmente en monasterio, con una comunidad de monjes jerónimos llegada desde Lupiana, en Guadalajara, y con el paso de los siglos combinó estilos que van del gótico y el mudéjar al renacentista y el barroco.
La Unesco lo declaró Patrimonio de la Humanidad en 1993, y la propia Virgen de Guadalupe fue nombrada patrona de Extremadura en 1907, además de recibir el título de Reina de la Hispanidad de manos de Alfonso XIII en 1928.
Podría afirmarse entonces, frente a todo ese contexto, que recuperar los restos físicos de un edificio ligado directamente a los Reyes Católicos no es solo un hallazgo arqueológico más, sino una pieza que reconecta entonces al monasterio con uno de los episodios más simbólicos de la historia española.