Un arqueólogo aficionado sale a pasear con su detector de metales en Alemania y encuentra un tesoro de 934 denarios de plata del Imperio romano
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La arqueología se destaca por sacar a la luz historias que llevaban siglos enterradas, y a veces basta un paseo con un detector de metales para lograrlo. Oliver Riedl, detectorista aficionado autorizado, encontró un campo agrícola cerca de Wesseling, al sur de Colonia, en el que su aparato no dejaba de pitar tras desenterrar las primeras 15 monedas.
Riedl detuvo la excavación por su cuenta y avisó de inmediato a las autoridades, un gesto que permitió a la Oficina para la Conservación de Monumentos Arqueológicos de Renania extraer un bloque intacto de tierra con el tesoro completo dentro: 934 denarios de plata del Imperio romano, con un peso conjunto de 3,1 kilogramos.
Así son las 934 monedas romanas encontradas en Alemania
El hallazgo está clasificado como el mayor tesoro monetario de la época del emperador Adriano encontrado en Alemania, y el quinto más grande de ese periodo en todo el mundo. Las monedas cubren casi 300 años de historia económica: la más antigua se acuñó en el año 148 antes de Cristo, durante la República romana, y la más reciente data de los años 124-125 después de Cristo, en pleno mandato de Adriano, aunque la mayoría corresponde a la dinastía Flavia.
Cada denario mide entre 18 y 20 milímetros, un tamaño similar al de una moneda actual de uno o dos céntimos, y pesa entre 3,3 y 3,5 gramos de plata de alta pureza. El anverso muestra el perfil de un gobernante con corona de laurel, mientras que el reverso cambiaba con cada acuñación para representar dioses romanos, figuras mitológicas o alegorías de victorias militares.
El bloque de arcilla que las protegió durante casi dos mil años evitó una corrosión severa, así que hoy conservan un brillo metálico y relieves muy nítidos tras su restauración en el Museo Estatal LVR de Bonn.
Cuánto valen hoy los denarios y qué compraba un legionario con ellos
Por su peso en plata, el tesoro apenas alcanzaría los 6.000 euros si se fundiera, algo que sería un crimen arqueológico. En el mercado numismático privado, sin embargo, un denario común de la era imperial puede cotizarse entre 80 y 150 euros, y los ejemplares más raros superan los 300 euros, lo que sitúa el valor conjunto de las 934 piezas muy por encima del millón de euros en coleccionismo.
Un legionario romano del siglo II ganaba unos 300 denarios al año, tras descontar comida, calzado y ropa. Con un solo denario podía comprar pan para varios días, una gallina entera o más de diez litros de vino común, mientras que un par de botas militares costaba unos 15 denarios y un esclavo joven podía superar los 500.
Los 934 denarios de Wesseling equivalían a más de tres años de sueldo íntegro sin gastar nada, o a cerca de seis o siete años de ahorros reales una vez descontados los gastos militares, una fortuna que sugiere que su dueño era un oficial de rango medio o un comerciante que abastecía a los fuertes de la frontera del Rin.
Por qué el tesoro pertenece al Estado alemán y no al descubridor
Alemania carece de una ley nacional única sobre detección de metales, y cada uno de sus 16 estados regula la actividad de forma independiente. Casi todos aplican el llamado Schatzregal, la regalía de tesoros que otorga al Estado la propiedad automática de cualquier objeto de valor histórico o científico excepcional desde el momento de su descubrimiento, un principio al que Baviera, la última excepción del país, se sumó tras una reforma legal reciente.
Riedl no podrá quedarse ni vender las monedas, pero recibirá una recompensa financiera oficial del estado de Renania del Norte-Westfalia por haber reportado el hallazgo intacto y sin manipular.
Esa decisión permitió además a los científicos radiografiar el bloque de tierra completo antes de extraerlo, preservando información sobre cómo se guardó originalmente el tesoro, algo que se habría perdido si Riedl hubiera sacado las monedas por su cuenta.