Posguerra

En la posguerra era ‘la Nocilla de los pobres’: hoy quedan muy pocos españoles que conozcan la receta

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Arrope con pan.
  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

La gran explosión de los dulces en España llegó en los 80, pero eso no significa que previamente ya existieran algunos muy especiales. Por ejemplo, en la posguerra hubo uno que hoy algunos recuerdan como la Nocilla de los pobres.

Se trata del arrope con pan, un jarabe espeso que se elaboraba al cocer mosto. Después se untaba en pan duro. Puede parecer muy simple, pero en tiempos de escasez era una delicia para adultos y niños.

Aunque hoy casi nadie recuerde la receta, lo cierto es que fue uno de los dulces más famosos de la posguerra. Por ello se incluyó al arrope con pan en el libro Las recetas del hambre. La comida de los años de posguerra, de David Conde y Lorenzo Mariano.

El dulce de pobres que se convirtió en la Nocilla de la posguerra

Entre sopas aguadas, gachas, migas y platos sin carne, los dulces también tuvieron su versión austera. Uno de los más representativos fue el arrope con pan, considerado por muchos como la golosina de la posguerra.

No había cacao, ni azúcar en abundancia, ni productos elaborados; eso ayudó a que lo que triunfase fuera el arrope. Básicamente se trataba de un jarabe espeso obtenido al cocer mosto, se extendía sobre el pan duro y se convertía en un pequeño lujo para niños y adultos.

El libro de Conde y Mariano recoge este dulce como uno de los símbolos de la falta de comida en España. La comparación lo que ocurrió unos años después es llamativa. Mientras en los 80 había bollería industrial como los Bony o los Bucaneros, en la posguerra se echaba mano de jarabe de mosto.

Las pruebas de que los alimentos de la posguerra estuvieron marcados por el hambre

Tras el final de la Guerra Civil, la España de la posguerra se enfrentó a una realidad marcada por la falta de alimentos, las cartillas de racionamiento y las interminables colas para conseguir productos básicos como pan, aceite, arroz o azúcar.

En muchos hogares, comer una vez al día ya era una suerte. Las amas de casa tuvieron que improvisar platos capaces, al menos, de engañar al estómago.

Esta realidad queda documentada en Las recetas del hambre. La comida de los años de posguerra, de David Conde y Lorenzo Mariano, una obra que va más allá del recetario tradicional y se adentra en la memoria social de aquellos años.

Según recoge el libro, todos los alimentos de la época estaban «aderezados con la salsa más triste del mundo: el hambre». La cocina se convirtió en un acto de resistencia cotidiana, especialmente en el ámbito rural, aunque las ciudades tampoco escaparon a la miseria.

El libro que recuerda las recetas más emblemáticas después de la Guerra Civil

El libro no sólo es un recetario para explicar algunas recetas de la posguerra, sino que pretende explicar por qué se cocinaba así. Es decir, es una forma de reivindicar la memoria de los españoles de esos años.

El arrope con pan no sólo es la Nocilla de los pobres en los años 40, también es una demostración del ingenio, la dignidad y la resistencia de quienes veían cómo el hambre apretaba.

De hecho, en el libro aparecen otras recetas de la posguerra como el arroz de Franco, las tortillas sin huevos ni patatas, el café de achicoria o el pan negro, elaborado con cereales distintos al trigo.

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