Ni pan con chocolate ni Nocilla: la mítica merienda de los 80 que los niños de hoy no conocen ni en fotos
Todos los niños de los años 80 se han hecho alguna mezcla casera para merendar que hoy nos resultaría, cuanto menos, sorprendente. Pero si cierras los ojos y vuelves a esos momentos después del colegio, hay una bollería industrial que no se te olvida: los míticos Tigretones.
Quizás su sabor no era el más sofisticado y tenía poco de novedoso en un momento en el que los quioscos estaban llenos de dulces, pero había una cosa que lo hacía especial.
Aquel pastelito cilíndrico cubierto de chocolate y relleno de nata y mermelada de albaricoque tenía algo que ningún otro poseía: su propia mascota. Porque, más allá del nombre, el Tigretón es todo un símbolo para los niños nacidos en los 80.
Los niños de los 80 en España lo tenían claro: el Tigretón era el rey de las meriendas
El Tigretón formaba parte de una auténtica familia de bollería industrial que dominó las mochilas y los patios de colegio durante décadas.
Junto a él convivían otros clásicos como el Bony, los Bucaneros o la Pantera Rosa. Todos compartían un objetivo claro: conquistar a los niños con sabores dulces, formatos llamativos y envoltorios que consiguieran que se lo pidieran a sus padres.
Per lo que hacía especial al Tigretón no era su forma cilíndrica, su cobertura de chocolate o su relleno de nata combinado con mermelada de albaricoque.
De hecho, no era una receta especialmente innovadora, pero sí muy reconocible. El primer factor diferencial fue el aspecto enrollado y ese sabor tan dulce.
Pero la verdadera diferencia la marcó su mascota: el tigre que aparecía en todas las publicidades. Y es que entendieron a la perfección que el objetivo debía ser calar entre el público infantil.
Después de la mascota y del uso de colores muy vivos, también dieron un paso más con pequeños juegos en el envoltorio o cromos coleccionables, que aumentaban todavía más el atractivo.
Por qué el Tigretón se hizo más popular para merendar entre los niños de los 80
Como decíamos, si había algo que diferenciaba al Tigretón del resto era su mascota. El tigre del envoltorio no era un simple dibujo decorativo. Se convirtió en una figura reconocible, simpática y con personalidad propia.
Mientras otros dulces apostaban solo por el sabor, el Tigretón jugó la carta de la conexión emocional. El tigre transmitía diversión, aventura y cercanía, convirtiéndose en un elemento clave para que todos los niños lo quisieran.
El vínculo visual con los 80 ha sido tan grande, que los Tigretones siguen siendo uno de los símbolos que primero se vienen a la cabeza cuando pensamos en dicha década. Da igual los años que pasen.
Otros postres ochenteros que marcaron a toda una generación
Los Tigretones no son el único ejemplo de bollería industrial que se hizo famoso en España por tener una personalidad publicitaria muy marcada. Otro caso es el de los Bucaneros.
Los Bucaneros fueron un pastelito industrial lanzado por Bimbo España durante las décadas de los 70 y 80, en plena explosión de la bollería dirigida al público infantil.
Se trataba de pequeños bollos esponjosos, con relleno de crema y una cobertura decorada con virutas de colores, diseñados para llamar la atención de los más pequeños.