El PSOE se pone del lado de los etarras
El PSOE ya no disimula y se pone del lado de los terroristas, avalando con su voto que los etarras condenados puedan seguir dando clases a menores de edad, una realidad que en algunos casos alcanza tintes obscenos al impartir lecciones de Ética. El no va más de la ignominia. UPN presentó una proposición de ley para introducir un nuevo requisito en el Estatuto del Empleado Público y modificar la ley general de subvenciones con el fin de «impedir que condenados por el terrorismo puedan trabajar con menores». Su argumento es elemental, pura lógica: si un agresor sexual o un maltratador no pueden hacerlo, tampoco un terrorista. Pero es que, además, los terroristas que imparten clases no desaprovechan la ocasión de adoctrinar a los alumnos. Es sencillo: quien ha sido condenado por delitos de terrorismo no puede practicar la docencia, por razones obvias. Pues bien, los socialistas han impedido con su voto que la propuesta saliera adelante, de modo que los terroristas podrán seguir dando clases de Ética, como ocurrió en un instituto de Elgoibar donde un etarra daba lecciones a niños de entre 12 y 16 años.
El PSOE ha vendido su dignidad por un puñado de votos, asestado un golpe a los valores democráticos y, de paso, ha traicionado la memoria de las víctimas del terrorismo. Y, al tiempo, está contribuyendo decisivamente a que las nuevas generaciones sean instruidas en la infamia y la indecencia. Un país que permite que los etarras den lecciones magistrales de moral es un país condenado al más absoluto de los fracasos. El socialismo ya no es que no distinga la línea que separa el bien del mal, sino que se ha posicionado del lado de los verdugos. Tal vez Pedro Sánchez podría asistir como oyente a las clases de Ética que quienes mancharon sus manos de sangre inocente imparten en el País Vasco y Navarra. Y desde el fondo del aula, seguramente aplaudiría.