Dicen que este postre es un bocado divino, pero solo puedes probarlo en Galicia y en carnavales
Después de una comida, en una merienda improvisada o antes de dormir, un postre es de lo que más alegra. Está el típico flan, la tarta casera, un arroz con leche o unas galletas, pero hay fechas en las que la repostería cambia por completo y es entonces cuando todo el mundo quiere probar algo distinto.
Este es el caso de un dulce que se hace en Galicia, tiene la calabaza como base y un sabor muy característico que gusta a todo el que lo prueba, aunque su nombre no siempre resulta tan conocido fuera de la comunidad.
Este es el postre típico que se come en Galicia durante el Carnaval
Las chulas de calabaza, también llamadas calacú, son una de las grandes protagonistas del Entroido, el Carnaval tradicional de Galicia. Aunque hoy se preparan en más momentos del año, durante estas fechas ocupan un lugar fijo junto a las orejas y las filloas.
La razón por la que son tan comunes en Carnaval tiene que ver con el calendario. Para esa época, las últimas calabazas de la cosecha alcanzan un punto de dulzor ideal. Ya han reposado lo suficiente y ofrecen una textura perfecta para trabajar la masa sin necesidad de añadir demasiada harina, el punto justo para que queden tiernas y sabrosas.
A diferencia de otros buñuelos más redondos y aireados, la chula gallega resulta plana, irregular y muy jugosa por dentro. Ese interior casi cremoso explica por qué se comen calientes y por qué cuesta quedarse en una sola; no es raro ver a alguien con cuatro o cinco en el plato.
Además, como ocurre con otros dulces fritos de Carnaval, representan la abundancia previa a la Cuaresma. Aceite caliente, masa generosa y azúcar por encima, una combinación pensada para llenar el estómago.
Fuera del Entroido, también aparecen en fechas como el Samaín o el Día de Todos los Santos. Según la zona, reciben otros nombres y pequeños cambios en la receta, pero la idea se mantiene.
Así se preparan las chulas de calabaza en el Carnaval de Galicia
Para hacer las chulas de calabaza no hace falta experiencia en la cocina ni ser un profesional, pero sí conviene dedicarles un poco de tiempo y atención para que salgan en su punto.
Ingredientes:
- 500 g de calabaza limpia.
- 150 a 200 g de harina de trigo.
- 3 huevos.
- 75 g de azúcar.
- 8 g de levadura química.
- Una pizca de sal.
- Media cucharadita de canela.
- Ralladura de limón o un chorrito de anís.
- Aceite de girasol o de oliva suave.
- Azúcar y canela para rebozar.
Preparación:
- Cuece la calabaza hasta que quede muy blanda. Escúrrela con calma y machácala hasta obtener un puré fino y sin exceso de agua. Este punto resulta clave para no pasarse luego con la harina.
- En un cuenco amplio mezcla el puré con los huevos, el azúcar, la sal y los aromas.
- Añade la harina junto con la levadura poco a poco, removiendo, hasta lograr una masa cremosa y algo espesa. Déjala reposar unos treinta minutos.
- Calienta aceite abundante en una sartén. Ve añadiendo cucharadas de masa y fríe las chulas hasta que se doren por ambos lados.
- Sácalas a papel absorbente y, mientras siguen calientes, rebózalas en azúcar y canela.