MEMORIA DEMOCRÁTICA

Sánchez paralizó las reformas de Patrimonio en el Valle para favorecer su deterioro y desfigurarlo

Valle de los Caídos
El Valle de los Caídos y Pedro Sánchez.

Pedro Sánchez se encontró un documento de Patrimonio Nacional a su llegada a La Moncloa en 2018. Un Plan de Actuación del Patrimonio Nacional 2017-2021 que recogía la realización de trabajos de “conservación y mantenimiento del Valle de los Caídos” para preservar su legado artístico, tal y como refleja el documento que hoy publica OKDIARIO. Fuentes del Valle confirman que las obras no se han llevado a cabo en su plenitud, ni mucho menos. De hecho, el estado actual de las esculturas, tal y como hoy muestra este diario, confirman el evidente deterioro, no de la estructura de la Basílica o de la Cruz del Valle, pero sí de las esculturas que lo adornan. Todo ello, “porque ha habido un abandono intencionado con el fin de mostrar el deterioro como un factor de la supuesta necesidad de transformación del Valle de los Caídos dentro del proyecto de Sánchez”, señalan fuentes conocedoras del plan de modificación de ese lugar.

El futuro de la gran Cruz del Valle de los Caídos está en el aire. El Gobierno no descarta su derribo en el proyecto de «resignificación» que el anteproyecto de la autodenominada ley de Memoria Democrática reserva para el conjunto monumental ordenado levantar por el dictador Francisco Franco en 1940 para albergar a víctimas de los dos bandos de la Guerra Civil. La demolición de la Cruz forma parte del proyecto de Podemos para desacralizar el espacio construido en el valle de Cuelgamuros, en la sierra de Guadarrama.

En este contexto, la izquierda no ha dejado de filtrar supuestos rumores sobre el mal estado del Valle de los Caídos. Según esa versión, su deterioro haría urgente un cambio estructural.  Pero, lo cierto es que ese deterioro no lo es de la estructura, tal y como descarta el Plan de Actuación de Patrimonio Nacional elaborado para el periodo 2017-2021, sino del aspecto, por ejemplo, de las esculturas que adornan el lugar. Pero hay más: esas esculturas y demás elementos deteriorados no han recibido la asistencia de Patrimonio tal y como lo describió este mismo organismo en ese Plan. Y ello ha sido decisivo para que Pedro Sánchez pueda mostrar ahora el Valle como más estropeado de lo que debería estar y, supuestamente, más necesitado de un cambio urgente de lo que debería estar. Pero todo ello estaba en los planes de un presidente que desde el primer día hizo público su deseo de dar la vuelta por completo al Valle de los Caídos.

El Plan de Patrimonio Nacional recogía las obras de “conservación y mantenimiento” de la siguiente manera: “Contrato mantenimiento integral. Adecuación de los antiguos aseos de turistas de la explanada del aparcamiento. Restauración de esculturas de la base de la Cruz. Adecuación a la normativa vigente y actuaciones constructivas de presas para el suministro de agua (adaptación al Plan de Seguridad). Adaptación del funicular a la normativa de la Comunidad Autónoma de Madrid. Renovación de instalaciones eléctricas y de climatización de la Basílica. Restauración del muro perimetral. Adecuación de edificios de servicios en poblados. Impermeabilización de las cubiertas planas (2ª fase). Restauración de arquerías ante la Abadía y Hospedería (2ª fase)”.

Ninguna de esas obras afectan a la estructura. Ni de la Basílica, ni de la Cruz, ni del resto de inmuebles del Valle. Pero “la paralización de parte de esas obras ha permitido dar una imagen de las esculturas de la Cruz deteriorada y, por ejemplo, parar el funicular”, con la consiguiente imagen de envejecimiento y pérdida de ingresos por la explotación del Valle”, señalan fuentes conocedoras del proyecto. Y ese era el objetivo del Gobierno: dar una imagen que permita la obra integral y el cambio completo del Valle.

Félix Bolaños, ministro de Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, no ha ocultado estos días que «la ley establece un marco general para la resignificación del Valle de los Caídos, pero dentro de ese marco, en su momento, habrá que concretar un proyecto en el que se tome la decisión sobre esa cuestión». Y es que la presión para derribar la Cruz crece desde determinados sectores del Gobierno, en especial desde Podemos. Y el Gobierno ya no descarta nada en su plan de mutación del Valle. La demolición de la Cruz, de cemento armado y que pasa por ser una de las más grandes del mundo con sus 150 metros de alto y 46 metros de brazos, es uno de los requisitos planteados por Podemos, socios de Pedro Sánchez en el Gobierno de coalición, en su proyecto para acabar con el Valle de los Caídos como lugar sagrado y reconvertirlo en  «lugar de memoria donde se expliquen los crímenes del franquismo».

El documento de Patrimonio revela que, pese a los rumores lanzados desde la izquierda, el organismo no detectó ningún problema ni deterioro estructural en ella ni en la Basílica. Pero la pelea sigue.  Sánchez ya ha hecho mucho por alisar el camino. O, mejor dicho, no ha hecho. Porque el plan de mejora del Valle no se ha ejecutado en buena parte permitiendo el deterioro aparente del Valle.

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