Independentismo en Cataluña

Torra cancela una cita con el asesino de Bultó acorralado por las pruebas que le vinculan a los CDR

Quim Torra
Carles Sastre (izquierda), junto al presidente del Govern, Quim Torra.

El presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra, ha cancelado in extremis la reunión que tenía prevista en su agenda oficial con el líder del sindicato Intersindical-CSC, Carles Satre, el terrorista de Terra Lliure que asesinó en 1977 al empresario José María Bultó anudándole una bomba con temporizador a su pecho.

La cita se iba a celebrar a las 16,30 horas de la tarde de este viernes en el Palau de la Generalitat, sin que se hubieran hecho públicas las razones del encuentro. Fuentes de la Presidencia alegan motivos de agenda de última hora. Sin embargo, todo hace indicar que la cancelación es una movimiento de última hora para evitar la imagen del presidente catalán con un ex terrorista ahora que el sumario de la ‘Operación Judas’ ha puesto de relieve los vínculos de Quim Torra con los CDR detenidos con explosivos y procesador por delitos de terrorismo.

El sindicato de Sastre tiene una gran representación en el sector público y ha convocado las dos últimas huelgas generales en Cataluña para acompañar las estrategias reivindicativas del Govern, la última de ellas tras la sentencia del Tribunal Supremo a los golpistas del 1-O.

Ahora que el independentismo, y en especial Quim torra, intenta romper amarras con los siete miembros de los CDR en prisión acusados de terrorismo, conspiración para cometer estragos y tenencia de explosivos, cobra interés recordar quién es la persona con la que se iba a entrevistar Torra en su despacho oficial: Carlos Sastre, ex miembro de Terra Lliure y el Ejército Popular Catalán reconvertido en líder sindicatal.

Sastre tiene marcado el 9 de mayo de 1977 en su biografía. Junto a otros integrantes de esta banda terrorista que reivindicaba los supuestos ‘Países Catalanes’, se presentaron en la casa del hermano de Bultó en Barcelona. El industrial había acudido a comer con él. Haciéndose pasar por empleados del gas, se colaron en la vivienda. Bultó, de 77 años, y accionista de la empresa de motocicletas Bultaco era además presidente la empresa química S.A. Cros. Sastre y sus secuaces abordaron al anciano, y le adosaron con esparadrapo y bajo la axila izquierda, una bomba del tamaño de una tableta de chocolate. Funcionaba con un mecanismo antidepresor: cualquier intento de aflojar los esparadrapos accionaba el detonador.

Los terroristas amenazaron con hacerle estallar el explosivo si no les entregaba 500 millones de pesetas (3 millones de euros). Le dejaron una hoja con instrucciones sobre cómo pagar y desactivar la bomba. Bultó, pese a su avanzada edad, no perdió la cara en ningún momento a sus secuestradores y se negó al chantaje. Pidió a sus familiares que no dijeran nada y se fue a denunciarlo a la policía.

Vísceras por las paredes

Bultó nunca llegó a la comisaría. El artefacto hizo explosión y le reventó por completo. Su cuerpo quedó descuartizado. El periodista Alfredo Semprún describió la escena en el diario ‘Arriba’: "Las paredes desfiguradas por la sangre y los trozos de vísceras que tan violentamente habían sido incrustadas en ella por la explosión del artefacto; el paquete intestinal sobre el suelo a pocos metros de la parte inferior del cuerpo, los brazos mutilados junto a la cabeza trágicamente traumatizada, era todo lo que quedaba del que fuera sostén y corazón de una de las más importantes industrias españolas".

Aunque fue condenado, cuarenta años después, el hoy líder sindical sigue sin mostrar arrepentimiento. Un presentador de TV3 presentó hace meses a Sastre como "gran reserva del independentismo".

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