MALLORCA

Coches dañados, buzones pintados y timbres a medianoche: el infierno de vivir al lado de un acosador en Palma

El agresor seguía a la víctima, le cortaba el paso en las escaleras y se empeñaba en controlar su vida

vecino acosador Palma
Un agente de la Policía Nacional en dependencias del Grupo de Investigación de Distrito Oeste de Palma.
Julio Bastida

La tranquilidad de una comunidad residencial en Palma se vio sacudida por un caso de acoso que roza lo inimaginable. La Policía Nacional ha detenido a un español acusado de acosar a su propio vecino durante más de cinco años, en un episodio que ha generado alarma entre los vecinos de la zona.

Según la denuncia presentada por la víctima, el acoso comenzó en 2020 y se intensificó con el paso de los meses. El hombre relató cómo el agresor lo seguía, le cortaba el paso en las escaleras de la finca y se empeñaba en controlar cada movimiento de su vida cotidiana. «Era como vivir bajo vigilancia constante», comentó la víctima, visiblemente afectada, al narrar los años de miedo y humillación que sufrió.

Sin embargo, el acoso no se quedó solo en la persecución: el presunto agresor llegó a proponerle mantener relaciones sexuales, tanto en persona como mediante notas insinuantes que dejaba deslizar por debajo de la puerta. En varias ocasiones, incluso habría mostrado sus partes íntimas, aumentando el horror y la indignación de todos los vecinos.

El caso también incluye actos de vandalismo y hostigamiento constantes: la víctima denunció que su paquetería había sido interceptada, su coche dañado, el buzón pintado y que, de manera reiterada, le tocaban el timbre a altas horas de la noche. A todo esto se sumaban insultos verbales prolongados, que hicieron de su vida diaria un auténtico calvario.

Tras recibir la denuncia, la Policía Nacional del Distrito Oeste de Palma inició una exhaustiva investigación. Los agentes recabaron pruebas, testimonios y registros que confirmaron la implicación del sospechoso en los hechos denunciados. Finalmente, tras verificar la veracidad de la información, los agentes procedieron a su detención como presunto autor de un delito de acoso.

Este caso ha despertado alarma y preocupación entre los vecinos, quienes aseguran que el miedo a ser vigilados por alguien de confianza es uno de los peores terrores que se pueden vivir. «Nunca imaginé que alguien que vive al lado pudiera convertir nuestra convivencia en un infierno», confesó un residente, reflejando la incredulidad y el pánico que ha causado este suceso.

Las autoridades insisten en que se trata de un ejemplo extremo de acoso prolongado y recuerdan a la ciudadanía la importancia de denunciar cualquier comportamiento sospechoso para evitar que este tipo de situaciones se prolongue en el tiempo.

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