CRISIS DEL CORONAVIRUS

Las monjas no han huido de la residencia de ancianos de Chamartín: continúan dentro y están aisladas

Las monjas del centro de mayores Santísima Virgen y San Celedonio no han abandonado a los ancianos, tras fallecer 25 personas en la residencia por coronavirus

La residencia de los 25 ancianos muertos pidió ayuda a Sanidad con el primer infectado y no la recibió

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Las monjas del centro de mayores Santísima Virgen y San Celedonio no han abandonado a los ancianos, tras fallecer 25 personas en la residencia por coronavirus. Se encuentran a sólo 200 metros de ellos, en el edificio contiguo a la residencia, aisladas porque varias han dado positivo en coronavirus y no quieren contagiar a los residentes.

«Las monjas se fugan y dejan a los ancianos solos en una residencia», escuchan angustiadas en el telediario con la impotencia de no poder defenderse. «No se han ido, eso es mentira. Ellas siguen aquí» explica una de las trabajadoras de la residencia a OKDIARIO. Mientras tanto una muchedumbre ‘maleducada’ le desea en las redes sociales que «se vayan al infierno».

Las dieciocho religiosas eran voluntarias del centro de San Celedonio, tutelado por una fundación del Arzobispado de Madrid, donde cuidaban a los ancianos. Sus labores se centraban en ayudar al personal que ascendían a los 90 empleados, aunque la crisis sanitaria ha provocado 55 bajas. «La residencia no está atendida por las monjas, para eso tenemos a una plantilla de trabajadores», explican desde la dirección del centro.

Las monjas superan los setenta años de edad y son población de riesgo. Tras el brote de coronavirus detectado en la residencia, una de ellas enfermó y murió. Otra está contagiada. Esa es la razón por la que han tenido que aislarse. «Pero no han huido ni lo harán», aseguran responsables del centro.

El dardo envenenado del capellán

El ‘bulo’ de las monjas huidas, comenzó a propagarse a velocidad de la luz en las redes sociales. Con todo tipo de descalificativos los usuarios se dirigían a las religiosas y aprovechaban para criticar a la Iglesia. Pero el origen de esta información falsa procedía del capellán de la residencia, Juan Arias.

Éste, que desconocía dónde se encontraban las religiosas, aseguró a una cadena de televisión: «Se han marchado todas, sin avisar». Las religiosas se echaron las manos a la cabeza al ver esta declaración en los telediarios. «Pero ¡si estamos aquí, en el edificio de al lado!», exclaman estupefactas.

Inmediatamente se dirigieron a hablar con él: «¿Por qué dice usted que nos hemos ido?» El capellán respondió: «Ah, es que llevaba mucho tiempo sin verlas por el patio». Las religiosas, que no daban crédito a lo que estaban escuchando, contestaron: «¿Pero es que acaso ve usted a alguien en el patio? No hay nadie. Desde que comenzó la crisis y nos hemos contagiado nadie sale. Ni nosotras ni los ancianos».

Ahora le piden al capellán que vuelva a salir para explicar que ellas no se han ido. Continúan encerradas, sin ver la luz del día, rezando para que la crisis sanitaria pase cuanto antes.

Desde el centro explican que «a día de hoy, una de ellas presenta sintomatología sospechosa de Covid-19 y se encuentra en aislamiento respiratorio junto con el resto de los residentes sintomáticos sin confirmación. Otra se encuentra ingresada en el hospital a la espera de resultados».

Sanidad les ignora

Desde el centro no dan abasto. Han intentado subsanar las bajas sufridas con nuevas contrataciones, pero es complicado contratar en estos momentos a alguien que quiera trabajar en una residencia y, por ende, correr el riesgo de contagiarse.

Por este motivo, han solicitado ayuda al Ministerio de Sanidad a quien han pedido la medicalización del centro. Pero no han obtenido respuesta del organismo que dirige Salvador Illa.

También han solicitado la intervención «inmediata» de la Unidad Militar de Emergencia (UME), que durante el último fin de semana estuvo realizando una labor de desinfección. Pero necesitan más apoyo. Necesitan de manera urgente que los militares tomen el control. Sin embargo, el vicepresidente de Derechos Sociales y Agenda 2030, Pablo Iglesias, sobre el que recae esta decisión, «no ha hecho nada», dicen.

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