USO DEL FALCON OFICIAL

Moncloa frena los planes de renovación de los Falcon de Sánchez tras constatar su «alto coste político»

Pedro Sánchez Falcon
Pedro Sánchez y el Falcon.

El Gobierno de Pedro Sánchez desiste de su plan para renovar la flota de los aviones Falcon que utiliza habitualmente el presidente y sus ministros, y que ya ha usado el doble que su antecesor, Mariano Rajoy. Moncloa y Defensa encargaron a principio de legislatura un estudio sobre la posibilidad de emprender ese plan renove, pero según fuentes del Ejército del Aire todo ha quedado aplazado. El Ejecutivo ha constatado el «alto coste político» que tendría un movimiento así.

El recurrente uso del Falcon por parte de Sánchez, incluso para acudir a multitud de actos del PSOE ajenos a su gestión gubernamental, ha inspirado decenas de preguntas de la oposición en el Congreso de los Diputados. Le exigen al Gobierno que explique cuántas horas de vuelo ha recorrido, el coste de estas o el impacto medioambiental que supone. El Ejecutivo se escuda en la Ley de Secretos Oficiales del franquismo para clasificar como reservada esa información. Pero Moncloa sabe que cualquier paso en falso en todo lo relacionado con el Falcon puede costarle caro a Sánchez en materia de imagen.

Y esa, precisamente, es la razón por la que al Ejército del Aire llegó una orden concreta en referencia al Falcon: los planes de búsqueda de aeronaves con las que renovar la flota del 45 Grupo de las Fuerzas Aéreas, con sede en la base de Torrejón de Ardoz, han quedado aplazados sine die. El Gobierno no tiene ninguna intención de dar luz verde a la compra de nuevos aparatos, al menos en esta legislatura, que ya ha pasado su ecuador y se encamina hacia tiempos electorales. Así lo explican a OKDIARIO fuentes militares que han estado involucradas directamente en la evaluación de las posibilidades que ofrece el mercado para ese plan renove. 

Los planes de Rajoy

De esa manera, la búsqueda de sustitutos de los cinco Falcon 900 -que llevan desde finales de los años 80 en servicio- vuelve de nuevo a quedar aparcada en un cajón del Estado Mayor del Aire. Fue durante el Gobierno de Mariano Rajoy, con Pedro Morenés al frente de Defensa, cuando el Estado comenzó a buscar un modelo más moderno con el que renovar la flota. Los planes recibieron mayor impulso por parte de Defensa después del incidente que sufrió uno de los Falcon en Dublín, con Rajoy en su interior, en marzo de 2014.

El avión con el presidente a bordo sufrió una avería durante el despegue que le obligó a volver a pista. Sin embargo, ante la imposibilidad técnica de enviar otra aeronave, se decidió reparar la avería en pista y que el Falcon regresase a Madrid horas más tarde. Unos meses antes, el Gobierno se vio obligado a pedir prestado un avión a Bélgica por la avería de otra de las aeronaves, uno de los Airbus A310. El Ejecutivo llegó a la conclusión de que había llegado el momento de emprender una renovación de la flota.

Pero pese al interés y a que se probaron varios candidatos -aprovechando la búsqueda de aviones de reducido tamaño para guerra electrónica-, el Gobierno no avanzó más en el proceso.

De vuelta al cajón

El plan quedó atascado por falta de interés político hasta 2019. En ese momento, con Pedro Sánchez recién llegado al poder y aún con el viento a favor en todas las encuestas, Moncloa volvió a valorar la posibilidad de renovar los Falcon. El equipo del Aire que había analizado candidatos años más tarde desempolvó aquellos documentos y retomó el plan. Así lo desveló OKDIARIO por aquel entonces.

El Ejecutivo estaba dispuesto, al menos, a una renovación parcial mediante la compra de uno o dos aparatos en una primera fase. Y tenían listo incluso el argumentario político: las emisiones y la huella medioambiental de estos aviones era más elevada que la que emiten a la atmósfera otros aparatos más modernos. El criterio de la sostenibilidad como argumento de peso.

Sin embargo, los planes quedaron paralizados cuando llegó la pandemia. La orden fue explícita: no continuar la búsqueda de sustitutos para los Falcon 900.

Los deseados

Fueron tres los modelos señalados para sustituir a los Falcon: el Gulfstream G550, el Gulfstream G650 y el Bombardier 6000 Global Express. Aparatos de estos tres modelos fueron analizados en los últimos años en España, en visitas comerciales promocionadas por los fabricantes.

En el caso de los dos Gulfstream, en verano de 2015 ambos modelos visitaron la base aérea de Getafe para que mandos del 45 Grupo de las Fuerzas Armadas pudiesen conocer de cerca las aeronaves de cara a un futuro reemplazo.

En lo referente al Bombardier 6000 Global, explican estas fuentes, la demostración se realizó ante personal del 47 Grupo Mixto de Fuerzas Aéreas. Una unidad dedicada a misiones de vigilancia, reconocimiento, teledetección y guerra electrónica. Pese a que se estudió al Bombardier como avión de guerra electrónica, el modelo fue analizado también como posible recambio para los Falcon.

91 millones para mantenerlos

Mientras, el pasado verano el Gobierno de Pedro Sánchez licitó un acuerdo marco para el mantenimiento de la flota de aviones al servicio del presidente y sus ministros. Los cinco Falcon 900 y los dos Airbus A310 tendrán a su disposición una línea de crédito de 91 millones de euros para reparaciones y revisiones en hangar y a pie de pista. El objetivo es que la flota esté lista y disponible para el Gobierno las 24 horas del día, después de que el Ejecutivo socialista propusiese acabar con los vuelos cortos por contaminantes.

La Dirección de Adquisiciones del Mando de Apoyo Logístico del Ejército del Aire (MALOG) es el departamento que firma la licitación, que alcanza un precio de 64,5 millones de euros sin impuestos, que se va hasta los 91,4 millones al añadirle el IVA correspondiente. El contrato prevé el suministro del servicio durante 48 meses, es decir, cuatro años completos hasta 2025.

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