Cobraba 850 euros de pensión pero un giro lo cambió todo: ahora factura 3.500 al mes
Un jubilado optó por volver a trabajar con una excavadora para pasar a cobrar 3.500 euros
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Quedarse sin trabajo cuando la edad de jubilación está cerca es sin duda, un gran problema. Muchas personas que acaban siendo despedidas o que simplemente, pierden su trabajo al llegar a los 55 o los 60 años, ven como los pocos años que les quedan para jubilarse se convierten en un calvario, sabiendo además que es muy posible que la pensión se reduzca. Esto es precisamente lo que le pasó al protagonista de la historia que ahora os contamos. Un jubilado que tras perder su trabajo a los 60, se quedó con una pensión de 850 euros pero rápidamente dio un giro a su vida y pasó a cobrar 3.500 euros.
En un reportaje para Telemadrid, hemos podido conocer la historia de Ángel, madrileño y electricista de profesión, que en la crisis de 2008 se quedó fuera del mercado laboral. Primero pensó que sería un contratiempo temporal pero lo cierto es que aquello terminó convirtiéndose en un punto de no retorno dado que nadie lo contrataba y tuvo que tomar decisiones difíciles para seguir adelante. Su única salida en aquel momento fue acogerse a la jubilación anticipada, una opción a la que se han visto abocados muchos trabajadores de su generación. Sin embargo la pensión resultante fue de tan sólo 850 euros mensuales, una cifra que apenas cubría lo básico para vivir en Madrid. Aquella cantidad lo empujó a replantearse todo lo que venía a partir de ese momento.
Aun así, Ángel se negó a quedarse quieto. Mientras buscaba alternativas para complementar su pensión, descubrió la modalidad de jubilación activa, un mecanismo de la Ley General de la Seguridad Social que permite seguir trabajando mientras se percibe parte de la prestación. Y fue ahí cuando su historia, que parecía encaminarse hacia una vida complicada, dio un giro inesperado.
Cobraba 850 euros de pensión pero ahora factura 3.500 al mes
La normativa de la jubilación anticipada permite acceder a la pensión antes de la edad ordinaria, pero aplicando reducciones que dependen del tiempo cotizado y de los meses que falten para alcanzar la edad legal de retiro. En el caso de Ángel, la merma fue considerable. Pasó de un salario estable a una pensión que apenas le dejaba margen para sobrevivir.
Su alquiler ascendía a 840 euros, prácticamente la totalidad de sus ingresos. Por este motivo, Ángel comenzó a buscar fórmulas legales para no quedarse atrapado en una pensión insuficiente, y así llegó a la jubilación activa. El problema era encontrar un empleo con más de 60 años en un sector donde cada oferta exigía juventud, rapidez y experiencia reciente. Por este motivo no lo dudó y decidió salir adelante con su propio esfuerzo sin tener que trabajar para nadie.
Emprender desde cero y endeudarse con 60.000 euros
Ángel sabía que nadie iba a ofrecerle un trabajo estable a su edad. Si quería ingresar algo más, tendría que inventarse su propio empleo. Y eso hizo. Sin experiencia en maquinaria pesada, solicitó un préstamo y compró una excavadora valorada en 60.000 euros. Una apuesta que muchos considerarían temeraria, pero para él era la única vía para no venirse abajo.
La historia, recogida también por el diario 20 Minutos, muestra cómo aquel paso al vacío se convirtió en la clave de su nueva vida. Lo sorprendente es que Ángel no venía del mundo de la construcción pesada, pero sí del campo. De niño había crecido entre ganado y tierra, observando cómo su padre trabajaba el terreno y entendiendo la lógica del suelo. Sabiendo eso, pudo salir adelante con su nuevo profesión. «Nadie me enseñó a manejar esa máquina, la compré, me subí y me puse a trabajar», contaba. Tuvo que habituarse a la potencia, a la precisión y a la responsabilidad de operar una excavadora, pero no desistió. Su prioridad era clara ya que estaba dispuesto a salir adelante.
De una pensión mínima a facturar 3.500 euros al mes
El riesgo tuvo recompensa. Con el tiempo, Ángel fue encadenando pequeños trabajos, luego encargos más grandes, y finalmente una cartera de clientes que lo mantiene activo a día de hoy. A sus 77 años factura hasta 3.500 euros mensuales, una cifra que le permite vivir con tranquilidad, pagar sus gastos y mantener una rutina digna.
Ángel cuenta que aceptó aquellos encargos porque no veía otra salida. Necesitaba ingresar algo más y aquello era lo único que tenía delante, así que siguió adelante sin pensarlo demasiado. Con el tiempo, lo que empezó como un intento desesperado para llegar a fin de mes se convirtió en un trabajo estable. La excavadora, que al principio solo representaba una deuda enorme, terminó siendo la herramienta que le permitió salir adelante.
Ahora maneja la maquinaria con soltura y trabaja con la tranquilidad que da saber que uno vuelve a sostenerse por sí mismo. Esa independencia, que creyó perdida cuando lo despidieron en 2008, regresó y le ha permitido vivir mejor que con una pensión que a día de hoy seguro que no le permitiría pagarse ni tan siquiera el alquiler de su casa.