Banco Popular comunica a los reguladores europeos que busca una fusión

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Emilio Saracho, ex presidente de Banco Popular (Foto: EFE).

Emilio Saracho llegó el mes pasado a Banco Popular para intentar lograr que la entidad, hasta ahora gestionada por Ángel Ron, pudiera seguir adelante sin compañero de viaje, viendo, de este modo, el proceso de fusiones desde la barrera. Pero Saracho ha abierto los ojos, y ha visto ante ellos la imposibilidad de un futuro independiente. Tanto es así, que la entidad ya ha comunicado a los reguladores europeos que busca un banco que pueda hacer viable su horizonte.

Según Goldman Sachs, Banco Popular logrará este año abandonar los números rojos y alcanzará un beneficio neto superior a los 600 millones de euros; además, la firma de inversión cree que ya en el primer trimestre de 2017 la entidad de Emilio Saracho logrará resultados positivos. En concreto, el banco ganará 181 millones de euros entre enero y marzo de este año. Y en los dos próximos ejercicios la tendencia se acelerará, con un resultado de 779 millones de euros en 2018 y de 874 millones el año siguiente, siempre según Goldman.

Sin embargo, las buenas vibraciones de las casas de análisis no son suficientes. Una de las medidas estrella de la estrategia del Banco Popular para caminar en solitario y no ser absorbido en el proceso de fusiones era la creación de un banco malo que permitiera segregar activos inmobiliarios por un importe de 6.000 millones de euros, lo que reducirá la exigencia de futuras provisiones a la entidad. Una idea, que no se ha borrado pese al cambio de planes, toda vez que, según distintas fuentes conocedoras de la situación, “nadie querría a Popular con esa mochila”.

El banco que preside Emilio Saracho necesita, sí o sí, obtener sinergias que le permitan un ahorro de costes suficientes como para sobrevivir; algo que sólo se conseguirá juntándose con un banco que tenga músculo suficiente y compatibilidades suficientes como para hacer viable Banco Popular, o mejor dicho la entidad resultante.

El problema del banco que ha presidido durante más de treinta años Ángel Ron es que ha sido incapaz de combatir la degradación de su balance, e incluso se ha planteado la posibilidad de acometer una nueva ampliación de capital. Sin embargo, fuentes de mercado han puesto sobre la mesa la posibilidad de ganar tiempo con la venta de activos.

Al ex de JP Morgan le ha durado poco la ilusión, menos de un mes, y ya ha tirado la toalla de un Banco Popular independiente; sin embargo, hay algo que sí tiene claro: la fusión se producirá con una entidad española, con lo que bancos como el francés BNP, que se planteaba realizar una oferta en firme, han dado marcha atrás a sus planes.

Las entidades favoritas de Saracho para que absorban Banco Popular son BBVA y Banco Sabadell. De hecho, aunque la entidad catalana tiene previsto gastar gran parte de lo ingresado por las ventas en Estados Unidos en comprar autocartera, el fin último de este dinero podría ser la adquisición de la entidad que antes presidía Ángel Ron, sin embargo, desde la compañía aseguran que, de momento, no existen movimientos de ningún tipo.

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