Todo el mundo ha empezado a sustituir las ventanas de PVC por otras de un material nuevo, mucho más resistente y económico
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Durante años, las ventanas de PVC han sido una de las opciones más habituales en las viviendas españolas gracias al amplio abanico de ventajas que ofrecen: capacidad de aislamiento térmico y acústico, precio relativamente asequible, alta durabilidad… Sin embargo, existen otros materiales que poco a poco están ganando protagonismo, como la fibra de vidrio. Aunque todavía no se puede afirmar que esté sustituyendo de forma generalizada al PVC, sí representa una alternativa muy interesante para quienes buscan ventanas con buenas prestaciones y una larga vida útil.
Pero, ¿qué es exactamente la fibra de vidrio? Se trata de un material compuesto que se fabrica a partir de filamentos muy finos de vidrio combinados con una matriz de resina. Esta composición permite obtener perfiles rígidos y resistentes frente a los cambios de temperatura. Cuando un material se calienta o se enfría, puede expandirse o contraerse. La fibra de vidrio presenta una expansión térmica relativamente baja, especialmente en comparación con el aluminio, lo que ayuda a mantener la estabilidad del marco. Esto es una gran ventaja en lugares donde las ventanas están expuestas a grandes diferencias de temperatura entre el invierno y el verano.
Así son las nuevas ventanas de fibra de vidrio
Según los expertos, uno de los aspectos más destacados es la resistencia a la corrosión. A diferencia de algunos metales, la fibra de vidrio no se oxida, por lo que puede utilizarse en entornos húmedos sin que el marco sufra los problemas asociados a la corrosión metálica.
La capacidad para mantener la forma frente a los cambios de temperatura es una de las principales razones por las que cada vez más hogares apuestan por las ventanas de fibra de vidrio. A esto hay que sumar que este material tiene una conductividad térmica relativamente baja; esto significa que transmite el calor con menos facilidad que materiales como el aluminio.
El resultado es especialmente interesante cuando se combina con un acristalamiento adecuado y un sistema de juntas que garantice una buena estanqueidad. Durante el invierno, un marco aislante y un cristal adecuado ayudan a limitar las pérdidas de calor. En verano, pueden reducir la entrada de calor exterior, aunque el resultado también depende de la orientación de la vivienda, de las persianas, de los toldos y de la protección solar.
Otra de sus ventajas es que requiere poco mantenimiento. Por lo general, basta con limpiar las superficies con agua y un producto adecuado, además de revisar periódicamente las juntas y los mecanismos de apertura. Asimismo, la fibra de vidrio no se pudre como puede ocurrir con la madera cuando permanece expuesta a la humedad. Tampoco presenta los problemas de oxidación propios de ciertos metales. Esta característica puede resultar útil en viviendas situadas en zonas lluviosas o cerca de la costa.
Guía práctica
Elegir un material adecuado es sólo una parte del proceso. Para conseguir un buen resultado, es fundamental revisar varios aspectos.
En primer lugar, conviene comprobar las prestaciones térmicas de la ventana. El valor de transmitancia térmica, conocido como Uw, permite evaluar cuánto calor atraviesa el conjunto formado por el marco y el vidrio. En general, un valor más bajo indica un mejor aislamiento térmico.
También es importante valorar la permeabilidad al aire, la estanqueidad al agua y la resistencia al viento. Estas características adquieren especial relevancia en zonas expuestas a lluvias frecuentes, fuertes rachas de viento o condiciones ambientales exigentes.
Los vidrios con cámara o de doble acristalamiento están compuestos por dos hojas de vidrio separadas por una cámara intermedia de aire deshidratado y herméticamente sellada, cuya función es mejorar el aislamiento térmico. Este espacio ayuda a reducir la transmisión del calor entre el interior y el exterior de la vivienda.
Cuando se necesita un mayor nivel de aislamiento, se puede optar por vidrios de triple acristalamiento, que incorporan una tercera hoja de vidrio y crean dos cámaras de aire en lugar de una. Además, este tipo de vidrios puede combinarse con otras prestaciones, como aislamiento acústico reforzado, control solar, baja emisividad, sistemas de seguridad o tratamientos que dificultan la acumulación de suciedad.
Finalmente, el tipo de apertura de una ventana influye tanto en la distribución del espacio interior como en su capacidad para impedir la entrada de aire y agua.
La apertura oscilobatiente destaca por su versatilidad y seguridad, ya que permite abrir la ventana horizontalmente, como una puerta convencional, o inclinarla desde la parte superior para dejar una pequeña abertura que facilite la ventilación. Mientras, la apertura corredera funciona mediante hojas que se desplazan horizontalmente por unos carriles. Su principal ventaja es que no ocupa espacio dentro de la habitación al abrirse, lo que la convierte en una opción práctica para estancias pequeñas o con muebles cerca de las ventanas. Sin embargo, su aislamiento suele ser algo inferior al de las ventanas practicables, debido a las características de su sistema de sellado mediante cepillos.
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