La psicología confirma que quienes ocultan mensajes no planean ser infieles, pero pueden empezar a justificar la infidelidad posterior
La clave está en diferenciar la privacidad personal de los secretos que deterioran la confianza.
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Las relaciones de las nuevas generaciones están cada vez más vinculadas a las tecnologías y las redes sociales. Hoy, una discusión puede comenzar por dejar un corazón en una historia de Instagram a otra persona, hablar por mensaje directo, no publicar fotos juntos o dejar el móvil boca abajo sobre la mesa.
En este escenario, los límites entre la privacidad y los secretos dentro de una relación pueden volverse difusos. Lo que comienza como una conversación aparentemente inofensiva puede dar paso a pequeñas justificaciones que permiten restar importancia a determinados comportamientos. Según un análisis sobre las justificaciones previas a una infidelidad, algunas personas no planean engañar a su pareja, pero pueden acabar normalizando secretos hasta convencerse de que no están haciendo nada malo.
Las primeras justificaciones antes de una infidelidad
Una de las primeras explicaciones consiste en pensar que hablar con otra persona por redes sociales es inofensivo. No obstante, borrar conversaciones, ocultar notificaciones o cambiar de actitud cuando aparece la pareja puede indicar que existe una necesidad de mantener esa interacción en secreto.
Otra justificación habitual es atribuir la búsqueda de atención externa a los problemas de pareja. Las discusiones, la falta de comunicación o la sensación de no recibir suficiente cariño pueden convertirse en argumentos para buscar cercanía en otra persona. El profesor Jason Whiting, de la Universidad Brigham Young, ha abordado las excusas que algunas personas utilizan para presentar determinadas conductas como justificables.
Cómo se minimizan los límites y la culpa
También hay personas que creen que una infidelidad no cuenta si no ha habido contacto físico. Así, las conversaciones íntimas o los mensajes con contenido romántico pueden presentarse como una simple amistad, aunque exista la necesidad de ocultarlos.
Otra estrategia consiste en compensar los secretos con más atención hacia la pareja o convencerse de que la situación se puede terminar en cualquier momento. Estas explicaciones permiten restar importancia a lo ocurrido y aplazar decisiones incómodas.
La importancia de establecer límites en pareja
En un contexto en el que gran parte de las relaciones se desarrollan a través de una pantalla, cada pareja debe establecer qué comportamientos considera aceptables. Un corazón en Instagram o un mensaje privado no significan lo mismo para todo el mundo, por lo que conviene evitar conclusiones precipitadas.
La clave está en diferenciar la privacidad personal de los secretos que deterioran la confianza. Hablar con honestidad sobre los límites de la relación puede ayudar a prevenir conflictos y evitar que determinadas conductas se normalicen antes de reconocer sus consecuencias.